Hospital Al Nao se mantiene operativo en medio del conflicto
El hospital Al Nao, ubicado en la ciudad de Omdurmán, se convirtió en un punto de referencia humanitario en Sudán desde que la guerra se intensificó en abril de 2023 y llegó a la capital. Al inicio del conflicto, el centro funcionaba con servicios mínimos, con personal local y voluntarios. En julio de 2023, un equipo de médicos, enfermeros, logísticas y voluntarios lo reactivó a plena capacidad, y desde entonces ha operado bajo una presión extrema, arriesgando la vida a diario para garantizar atención.
Según MSF, antes de estabilizarse, el hospital dependía de la llegada de suministros desde un almacén en Jartum, a unos 30 kilómetros de Al Nao, y cada envío requería reconocimiento previo de rutas para garantizar su seguridad. “Un voluntario de Al Nao conducía hacia nosotros, explorando si había enfrentamientos y esquivando los bombardeos aéreos y de artillería… nos guiaba por calles laterales, a veces bajo fuego, solo para asegurar que las medicinas llegaran al hospital. Sin él, y sin esos envíos, no hubiéramos tenido ninguna posibilidad”, recuerda uno de los logistas de la ONG.
Durante dos años, hasta que las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) retomaron el control de Jartum en mayo de 2025, los combates devastaron Jartum y Omdurmán, y la infraestructura sanitaria sufrió saqueos y destrucción. Aunque los enfrentamientos han cesado en la capital, la región continuó siendo escenario de choques entre las SAF y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). MSF indicó que, al inicio de la guerra, la atención médica se desplomó y muchos hospitales quedaron cerrados o inoperativos; sin embargo, Al Nao logró mantener su sala de urgencias abierta gracias a la cooperación con el Ministerio de Salud y a voluntarios locales entre mayo y julio de 2023.
La rehabilitación del hospital comenzó con la limpieza y reparación de estructuras, reparación de ventanas y restablecimiento de la electricidad. En un primer momento, Al Nao funcionó solo cuatro horas diarias; tres meses después, con el apoyo del Ministerio de Salud, voluntarios y MSF, y con financiamiento de la organización, la cobertura se amplió a 24 horas al día, 7 días a la semana.
La reapertura se dio en un contexto en el que la mayoría de centros de salud en Sudán estaban cerrados o funcionando a nivel mínimo por inestabilidad, saqueos y escasez de suministros. El personal sanitario trabajaba bajo condiciones extremas y el sistema de salud enfrentaba una presión significativa para permanecer abierto en una economía devastada, con costos elevados para combustible y medicinas básicas.
Un día destacado de operaciones se registró el 27 de julio de 2023, cuando el equipo de urgencias atendió a más de 150 personas heridas. Un doctor de la institución recordó que “el hospital Al Nao ni pestañeó” y que cada departamento se movió con coordinación para atender a los pacientes. A pesar de la intensidad de los bombardeos y de la proximidad del frente, que quedaba a apenas dos kilómetros de la puerta del hospital, Al Nao siguió funcionando con un propósito claro, según la observación de la propia dirección médica.
Entre 2023 y 2025, MSF pasó de una intervención de emergencia a una alianza más amplia con el retorno gradual de un equipo de proyecto. El apoyo incluyó capacitación clínica, suministro de insumos médicos esenciales, combustible, agua y saneamiento, y alimentos para pacientes; también se formó personal del Ministerio de Salud en respuestas a incidentes y se otorgaron incentivos económicos para sostener la labor vital del personal local. Conforme cambió la coyuntura, la zona de atención de Al Nao se expandió a Bahri y otros distritos de Jartum, y la sala de urgencias se convirtió en la única de su tipo en Omdurmán. Desde julio de 2023, se registraron más de 48.000 pacientes con traumas atendidos en esa sala de emergencias.
El 1 de febrero de 2025, una explosión en un mercado de Omdurmán desbordó la sala de urgencias de Al Nao, que recibió 158 heridos ese día. Tres días después, un proyectil cayó a 100 metros del hospital y dejó seis fallecidos, incluido un voluntario local que llevaba comida para una iniciativa dentro del hospital. Desde el inicio del conflicto, Al Nao ha sido alcanzado en tres ocasiones: agosto de 2023, octubre de 2023 y junio de 2024. Aun así, el personal continuó trabajando para mantener abierto el centro.
La fortaleza del hospital, según MSF, reside en la dedicación del personal sudanés y en la colaboración con el Ministerio de Salud. Tanto médicos como personal de logística y enfermería han mantenido operaciones durante bombardeos, apagones y presiones extremas. Las iniciativas locales—voluntarios en todas las áreas, una farmacia dentro del hospital que ofrece medicinas gratuitas y personal que atiende a víctimas múltiples, entre otras—también han sido claves para la supervivencia. En octubre de 2024, un camión con más de 30 pacientes de cólera ingresó al hospital a medianoche; el equipo de MSF organizó una respuesta de emergencia para asegurar suministros del almacén y salvar vidas, según testimonio de uno de los logistas.
A medida que se reajustaban las dinámicas de desplazamiento y llegada de pacientes, MSF informó que los suministros debían trasladarse en autobuses para reducir el riesgo de ser blanco de ataques, a veces recorriendo rutas largas para evitar zonas de combate. En esos movimientos, se logró, por ejemplo, transportar cuatro neveras con insulina para atender a pacientes diabéticos y paliar la escasez de la ciudad. En conjunto, estas acciones permitieron que el Ministerio de Salud redirigiera recursos limitados a otros centros y fortaleciera el sistema de salud en Omdurmán, según la organización.
La experiencia de Al Nao se presenta como un ejemplo de resiliencia en crisis, con la afirmación de que, pese a las dificultades, la cooperación entre MSF, el Ministerio de Salud y la comunidad local permitió que la atención sanitaria continuara en el oeste de Jartum. Sin embargo, las autoridades señalan que es necesario un apoyo sostenido para Al Nao y otras instalaciones de salud en el estado y en el país. En ese marco, MSF y otras entidades señalan la importancia de lograr continuidad de financiamiento y de apoyo logístico para sostener la capacidad de respuesta ante posibles nuevas emergencias, y recomiendan que donantes y responsables políticos consideren la experiencia de Al Nao al planificar intervenciones futuras en Sudán.








