Burundi cierra intervención de emergencia para refugiadas congoleñas
Una intervención de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Burundi, centrada en Gihofi y Musenyi, buscó reforzar la atención durante la temporada alta de malaria y mejorar el acceso a servicios sanitarios para refugiados y población local, tras una respuesta de emergencia inicial a principios de año.
Entre febrero y abril de 2025, casi el 30% de los niños menores de cinco años trasladados desde el campo de Musenyi a centros sanitarios cercanos no sobrevivieron, según MSF. La organización indicó que la alta mortalidad se vinculó a la escasez de ambulancias para emergencias médicas, complicaciones de malaria grave y otras necesidades críticas, como transfusiones de sangre e infecciones graves.
En julio, Ismael y Crispin recibieron tratamiento para malaria grave en la unidad pediátrica del Hospital Distrital de Gihofi, derivados desde Musenyi, a unos 80 kilómetros. El personal médico del hospital, con apoyo de MSF, atendió a niños procedentes tanto del campo de refugiados como de la población local. El Dr. Jean-Claude Cishahayo, responsable de la intervención de MSF en Gihofi, explicó que la malaria presenta picos estacionales que agravan las complicaciones como anemia, hipoglucemia, dificultad respiratoria e insuficiencia renal; además, señaló que el único centro sanitario del campo está desbordado y que la falta de medicamentos agrava la situación.
Para hacer frente a estos retos, MSF desplegó equipos de emergencia a mediados de junio para apoyar al hospital de Gihofi, focalizándose en el tratamiento de la malaria grave en niños y mujeres embarazadas, y proporcionó una ambulancia para facilitar traslados entre Musenyi y los centros sanitarios. También aumentó la capacidad hospitalaria al pasar de 45 a 70 camas en la sala de pediatría. El Dr. Cishahayo afirmó que la prioridad era reducir la mortalidad durante la temporada alta y señaló que, desde entonces, los casos graves disminuyeron, lo que permitió retirar los equipos del hospital a mediados de agosto.
No obstante, MSF advirtió que persisten retos, especialmente en el suministro de sangre para transfusiones, ya que la cadena de frío necesaria para su almacenamiento depende de Rutana, a unos 30 minutos de distancia.
Paralelamente, se intensificaron las medidas de prevención en Musenyi. Entre abril y julio se distribuyeron 8.000 mosquiteras tratadas con insecticida y se llevó a cabo una campaña de vacunación contra el sarampión, en coordinación con las autoridades sanitarias de Burundi, que alcanzó a 8.500 niños. A principios de julio, se instalaron sistemas repelentes de mosquitos en 116 cobertizos comunitarios y, a principios de agosto, se realizó una fumigación a gran escala con un insecticida de larga duración, afectando a 1.146 refugios. Un refugiado de Musenyi afirmó que con estas acciones se busca reducir los riesgos ante la persistente amenaza de malaria.
Al cierre de la intervención de emergencia a mediados de agosto, MSF retiró a sus equipos y donó suministros médicos, camas y colchones al centro de salud existente. La organización indicó que mantiene vigilancia y está preparada para intervenir de nuevo si es necesario, mientras una nueva organización asume el apoyo a la asociación local que gestionaba las instalaciones.
Aun cuando se reconocen avances, las autoridades y MSF advierten de la necesidad de un plan de largo plazo para mejorar las condiciones de vida y el acceso a la atención sanitaria en Musenyi, ante la llegada continua de refugiados desde la República Democrática del Congo y la ampliación prevista del campamento para acoger a hasta 30.000 personas.








