Ministra de Agricultura sostiene que áreas de protección para la producción de alimentos son atacadas con fines políticos y electorales
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, afirmó este lunes que las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) forman parte de una política agropecuaria destinada a proteger los suelos y la actividad campesina, con el fin de garantizar la seguridad y la sostenibilidad alimentaria.
En declaraciones a los medios, la ministra señaló que “estamos entrando en una época preelectoral” y que, pese a las tensiones políticas, se mantiene el objetivo de proteger los suelos agrícolas sin convertir la tarea en un ejercicio de campaña. Agregó que “nada más falso” la afirmación de que la intención del Ministerio de Agricultura es expropiar, y aseguró que las APPA “no mutan, condicionan o transforman la propiedad”.
Carvajalino insistió en la necesidad de proteger los suelos mediante normas anteriores a este gobierno y descartó que la política de APPA tenga relación con un plan de redistribución de tierras. Según sostuvo, la redistribución agropecuaria es una política liderada por el Gobierno nacional a través de la adquisición y redistribución de tierras, alimentando el Fondo Nacional de Tierras con adjudicaciones definitivas.
La ministra indicó que ya se han declarado dos APPA: una en el sur de La Guajira, destacada por su potential para la producción de alimentos y la recuperación de sistemas agroalimentarios en una zona con indicadores de hambre; y otra en Nemocón, Sabana de Bogotá, de 1.900 hectáreas en suelos muy aptos de Cundinamarca. Además, mencionó avances en Casanare, Cauca, Putumayo, Tolima, Antioquia y otras áreas de Cundinamarca, mientras se identifica qué zonas serán declaradas como APPA.
Respecto a las áreas ya constituidas, la ministra subrayó que la APPA del sur de La Guajira es “muy importante para la producción de alimentos y la recuperación de los sistemas agroalimentarios” y que la de Sopó, en la Sabana de Bogotá, abarca 1.900 hectáreas para fortalecer a los productores en la región. En cuanto a posibles conflictos con la actividad minera, afirmó que “donde hay actividad minera no hay suelo agropecuario” porque la extracción reduce el suelo disponible para la producción.








