Legado de Manuel Mujica Lainez, autor argentino
Manuel Mujica Lainez, conocido popularmente como Manucho, nació el 11 de septiembre de 1910 en Buenos Aires, en el seno de una familia de origen aristocrático que incluye antepasados vinculados a la fundación de la ciudad. Según un recuento biográfico autorizado, desde joven se vinculó al mundo de la literatura y a distintos ámbitos culturales de la Argentina, tras abandonar la carrera de Abogacía para dedicarse a la escritura y otros géneros periodísticos y críticos.
Entre sus vínculos profesionales figuran nombres relevantes de la literatura argentina y secciones culturales de revistas como Sur, cuya creación estuvo a cargo de Victoria Ocampo. La obra de Mujica Lainez abrazó la novela histórica y el ensayo, pero también abarcó poesía, cuentos, biografías, crónicas de viaje y crítica de artes. En el periodismo, escribió columnas para La Nación que documentan parte del panorama artístico de su época. Según su propia mirada, nunca se adscribió a una escuela literaria concreta.
Los temas de su producción incluyeron tanto la vida y la decadencia de la burguesía argentina como ambientaciones históricas en Europa. Publicó títulos como Aquí vivieron (1949) y Misteriosa Buenos Aires (1950), así como las novelas Los ídolos (1952), La casa (1954), Los viajeros (1955) e Invitados en El Paraíso (1957). También cultivó la novela histórica en escenarios europeos, unificado con una técnica que fusiona lo histórico y lo fantástico.
Bomarzo (1962) es señalada como una de sus obras más destacadas y ha sido descrita por críticos como un cruce entre la investigación histórica y la imaginación novelada. La novela inspiró, además, una ópera de Alberto Ginastera y ha sido citada como una de las cien mejores novelas en español del siglo XX por el diario El Mundo de España. Otras obras representativas son El unicornio (1965), sobre la Francia medieval, y El laberinto (1974), ambientada en la España del siglo XVI. Mujica Lainez contrajo matrimonio con Ana de Alvear Ortiz Basualdo en 1936 y procreó tres hijos: Diego, Ana y Manuel. Según el relato de su vida, vivió en una finca en Córdoba apodada “El Paraíso” y falleció el 21 de abril de 1984.
En palabras de Mujica Lainez, citadas por sus biógrafos, había decidido vivir y crear en el país propio para sentirlo y comprenderlo, en lugar de emigrar a ciudades foráneas. A lo largo de su carrera recibió reconocimientos como el Premio Nacional de Literatura (1963) y la Legión de Honor de Francia (1982), y sus obras fueron traducidas a más de quince idiomas. Sin embargo, a comienzos del siglo XXI se ha señalado una merma en la lectura de su obra en el país, según conductores culturales y críticos que señalan un proceso de redescubrimiento y relectura de sus textos.
En este marco, el investigador Diego Niemetz, docente e investigador del Conicet y autor de una monografía sobre Mujica Lainez, ha señalado que, si bien la crítica internacional ha mostrado mayor entusiasmo por su trabajo, en Argentina la recepción ha vivido fases de olvidos y revisiones. Niemetz ha advertido además sobre la necesidad de revisar la literatura de Mujica Lainez desde perspectivas distintas a las biografías o disputas del campo literario, subrayando una renovación crítica reciente que ha ampliado la lectura de su obra.
Con motivo del 115° aniversario de su nacimiento, la Secretaría de Cultura anunció un homenaje a Manuel Mujica Lainez por “su gran aporte a las letras castellanas” y por el interés continuo de sus historias entre lectores de distintas generaciones, según el organismo.








