Trabajadores de MSF reportan miedo e incertidumbre tras orden de evacuar la Ciudad de Gaza
Una residente de Gaza, que se identifica como Mohammed Al Tibi, describe estas dos semanas como extremadamente difíciles en el barrio Nasr, al borde occidental de Sheikh Radwan, en la Ciudad de Gaza. Según su relato, la zona ha sido objeto de bombardeos y disparos, con presencia de drones y un riesgo constante para los habitantes. Aun así, comentó que decidió permanecer en su vivienda hasta el último momento y limitar su desplazamiento, pese a la creciente incertidumbre y al miedo por su seguridad y la de su familia.
Al Tibi afirmó haber visto esta mañana un panfleto difundido en redes sociales que convoca a los residentes a trasladarse al sur, tras asegurar que la ciudad de Gaza se ha convertido en una zona de combate. “Me quedé en shock con la noticia. Ya estaba trabajando en el sur cuando lo vi”, relató. Dijo que, ante la posibilidad de abandonar su casa, se encuentra entre regresar al norte para intentar salvar pertenencias y familiares, o permanecer en una zona que describe sin lugares seguros y, de hacerlo, podría terminar en la calle si se traslada. Afirmó que, por ahora, no evacua a menos que exista una alternativa real.
Otra testigo, Lina Batniji, describió una situación similar para pacientes y mujeres en las zonas rojas, consideradas extremadamente peligrosas. Batniji mencionó que hay mujeres con cesáreas programadas para hoy, mañana o en fechas próximas, y que, sin acceso a un hospital seguro, podrían enfrentar complicaciones graves o incluso perder a sus bebés si se desplazan. Atribuyó la situación a la falta de ambulancias y a la imposibilidad de llegar a instalaciones que aún realizan cesáreas, mientras la población enfrenta altos costos de transporte y una escasez de recursos básicos como comida, agua y refugio adecuado.
Batniji relató que familias que regresaron a Gaza durante una ventana de alto el fuego habrían sido trasladadas a “zonas humanitarias” prometidas por fuerzas israelíes, pero afirmó que esas áreas no eran seguras ni adecuadas para vivir. Explicó que muchas personas no pueden permitirse desplazarse y que, cuando intentan acudir a las zonas supuestamente seguras, no encuentran espacio ni seguridad, solo hacinamiento, enfermedades y suciedad. En su relato, la necesidad fundamental es contar con un espacio digno con acceso a agua potable, baños y refugio para proteger a niños y a madres en trabajo de parto.
Ambos relatos pintan un cuadro de desplazamiento forzado y de desesperación ante la imposibilidad de acceder a condiciones básicas de seguridad y atención médica. Ahora, las personas entrevistadas dicen vivir con la esperanza de evitar la evacuación total y, al mismo tiempo, con el temor de que cualquier transición pueda agravar su vulnerabilidad. Las autoridades humanitarias y las comunidades afirman que las zonas seguras no siempre cumplen las necesidades de los civiles, y que la población continúa buscando refugio y asistencia en medio de un conflicto que persiste.








