Publicada el: 15 de septiembre de 2025 :: 7:46 am

Patagonia: tradición, desafíos y alternativas para la producción lanera

Patagonia: tradición, desafíos y alternativas para la producción lanera

Más de 7.500 productores y familias se dedican actualmente a la cría ovina y a la producción de lana en la Patagonia, según datos del sector. Aunque la ganadería ovina atraviesa una crisis a nivel regional, nacional y mundial, estas comunidades señalan la necesidad de entender los desafíos del mercado internacional de fibras para sostener una actividad tradicional y relevante en términos de empleo y desarrollo territorial.

La lana fina es una fibra natural valorada por sus propiedades y su cabida en un segmento del mercado textil de prendas de alto valor. Compite con fibras como el algodón y los materiales sintéticos orientados a la moda de rápida rotación. En la región patagónica, la lana se exporta a través del Polo Textil Lanero de Trelew, que agrupa a actores agro-industriales y facilita la exportación, principalmente en dos formas: lana “sucia” (28%) y lana lavada/peinada (72%), a destinos como China y la Unión Europea, entre otros, según el entorno productivo local.

El mercado internacional demanda lanas cada vez más finas y de alta calidad que respondan a procesos industriales eficientes, además de incorporar criterios éticos en la producción. En este marco, Australia sigue siendo el principal referente en precios y producción de lanas merino, con un diámetro promedio de 18,6 micrones. El mercado australiano también valora atributos como el coeficiente de variación del diámetro (CVD), el largo de la fibra, la resistencia a la tracción y la limpieza de la lana frente a contaminantes, aspectos que influyen en la hilatura y el tejido de lanas finas.

Entre los desafíos actuales figuran producir una lana fina con diámetros inferiores a 20 micrones, con CVD menor al 18%, longitud superior a 80 mm, alta resistencia a la tracción (entre 30 y 35 NKT) y libre de contaminantes. Especialistas señalan la necesidad de fortalecer prácticas como la esquila PROLANA y el preparto, la selección y clasificación, y la mejora genética de las majadas, en articulación con programas como PROVINO. También se insiste en el manejo sanitario y nutricional, incluidos planes de pastoreo y suplementación, y en prácticas que garanticen el bienestar animal.

El entorno ambiental y las condiciones de producción de la Patagonia pueden verse como una oportunidad para mejorar la imagen y la competitividad en mercados internacionales. Entre las ventajas destacan el color blanco de las lanas y la producción libre de mulesing, así como la predominancia de sistemas pastoriles extensivos. Expertos señalan que estas características podrían favorecer la certificación de productos con sellos como orgánicos, lana responsable (RWS) u otros mecanismos de aseguramiento de calidad, siempre que se articulen con procesos de certificación adecuados.

Para avanzar, la industria lanera local considera imprescindible sumar a la producción de lanas finas de calidad una mayor producción de carne como complemento de la tradición lanera. En este marco, tanto productores como el sector industrial coinciden en la necesidad de una mayor articulación entre el sector público y privado para mejorar el posicionamiento y la diferenciación de las lanas patagónicas en mercados nacionales e internacionales, según las voces del sector.