Subsecretaría de Ambiente de la Nación impulsa iniciativas de capacitación para la prevención de incendios en San Luis
La Subsecretaría de Ambiente de la Nación, a cargo de Fernando Brom, informó que promueve instancias de capacitación en distintas provincias del país, con foco en el diagnóstico para el plan de prevención de incendios forestales. Según la cartera, ayer se realizó un taller orientado a comunidades de la provincia de San Luis, especialmente en el sector oeste de las sierras centrales, en el marco de una propuesta de financiamiento elaborada por la Autoridad nacional de aplicación y en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La actividad forma parte del Programa Piloto de Pagos Basados en Resultados de REDD+, implementado por la Dirección Nacional de Recursos Naturales, que conduce Octavio Pérez Pardo. El objetivo, según la Subsecretaría, es que los actores involucrados participen y se capaciten en contenidos vinculados a acciones y procedimientos orientados a reducir eventos ígneos que originen la pérdida de bosques nativos. De este modo, la entidad indicó que, mediante educación e integración, se busca promover comunidades y paisajes resilientes al fuego, así como el manejo preventivo de incendios en bosques y el fortalecimiento de las capacidades locales de vigilancia y respuesta temprana, en coordinación con la provincia y la Universidad Nacional de los Comechingones.
La intervención abarca unas 177.800 hectáreas, de las cuales casi 100.000 corresponden a bosque nativo, en su mayoría clasificado en categoría roja, distribuidas en el centro-norte de San Luis. La preservación de estos ecosistemas serranos es considerada clave, ya que, según la autoridad, garantizan más del 85 % del agua de consumo humano y productivo de la provincia y representan un bien común frente a incendios recurrentes.
El proyecto Pagos por Resultados REDD+ (GCP/ARG/029/GCF), ejecutado por la Subsecretaría de Ambiente de la Nación y la FAO, tiene como finalidad reducir la tasa de deforestación y conservar los servicios ecosistémicos que proporcionan los bosques nativos. Para lograrlo, la entidad subraya la necesidad de conocer con precisión cómo, cuándo y dónde las comunidades utilizan el bosque, ya que esas prácticas condicionan, en gran medida, la pérdida de cobertura forestal asociada a la tala, la extracción de leña, las quemas agrícolas, la expansión ganadera o el avance urbano.
La identificación de estos usos se presenta, según el programa, como el primer paso para diseñar intervenciones eficaces y socialmente aceptables, orientadas a generar alternativas sustentables que atiendan las necesidades reales de la población sin comprometer sus medios de vida. Entre los ejemplos mencionados figuran la adopción de estufas más eficientes, el desarrollo de la apicultura y el manejo sostenible de los recursos forestales.








