Publicada el: 26 de septiembre de 2025 :: 7:43 am

Recomendaciones para fomentar alianzas naturales en la yerba mate

Recomendaciones para fomentar alianzas naturales en la yerba mate

En los yerbales de Misiones, insectos benéficos cumplen un rol clave para la sanidad de las plantas y el rendimiento de los cultivos, según investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Cerro Azul del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Depredadores y parasitoides actúan como aliados naturales en el control de plagas que dañan hojas, ramas y troncos, y su presencia podría contribuir a sistemas de producción más sostenibles y competitivos, indicó la institución.

La investigadora Diana Ohashi explicó que la presencia y conservación de estos insectos “contribuye a mantener sanos los cultivos, favoreciendo el rendimiento y reduciendo la necesidad de intervenciones químicas”. La investigación encontró que estos enemigos naturales ayudan a controlar de forma natural plagas como el rulo, el taladro y la marandová, y señaló que “favorecer y conservar insectos benéficos permite mantener las poblaciones de plagas en niveles bajos sin recurrir constantemente a agroquímicos”. Además, indicó que aplicar tratamientos químicos solo cuando el monitoreo demuestra alta presencia o aumento sostenido de plagas “optimiza el manejo, reduce gastos innecesarios y preserva el equilibrio del sistema productivo”.

Daniela Ayala, también investigadora de la EEA Cerro Azul del INTA, señaló que entre las prácticas recomendadas para promover a estos aliados naturales se encuentran “la conservación de cortinas rompevientos y franjas de vegetación diversa que sirvan de refugio y alimento, el uso de coberturas vivas que aporten polen y néctar, y la aplicación de agroquímicos con criterio, evitando su uso preventivo sin justificación”.

Desde el INTA Cerro Azul indicaron que reducir el uso de agroquímicos protege a insectos benéficos y polinizadores, mantiene el equilibrio biológico en la chacra y disminuye residuos en la cosecha, lo cual “es clave para acceder a mercados con exigencias más estrictas”, añadió la institución. Ayala destacó que, aunque aún no existen datos que vinculen directamente el control biológico con aumentos medidos en la producción, las observaciones en campo muestran mejoras en la sanidad de los brotes y una disminución visible del daño cuando se conservan enemigos naturales.

Por ello, el INTA recomienda realizar monitoreos periódicos, especialmente en primavera, cuando hay mayor actividad de insectos. Ayala detalló que las inspecciones deben hacerse en las primeras horas de la mañana, observando brotes, hojas y tallos para registrar tanto plagas como insectos benéficos. Concluyó que “integrar el control biológico con otras prácticas como mantener la diversidad de plantas dentro y alrededor de la chacra, conservar bordes no tratados químicamente y realizar podas sanitarias o manejo de coberturas” contribuye a reducir focos de plagas y fortalecer la sanidad del cultivo.