Publicada el: 21 de diciembre de 2025 :: 6:46 am

Paloma Herrera, referente de la danza argentina en el ámbito internacional

Paloma Herrera, referente de la danza argentina en el ámbito internacional

La bailarina Paloma Herrera, nacida en Buenos Aires el 21 de diciembre de 1975, figura como una de las referentes del ballet a nivel internacional. Su trayectoria comenzó a los 10 años, cuando sorprendió al jurado de un certamen en el Teatro de la Ribera y se alzó como la revelación del evento, según su biografía oficial.

Formada en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, Herrera estudió bajo la tutela de Olga Ferri y terminó sus estudios en un entorno que la Casa Central de la danza describe como uno de los mejores teatros de ópera del mundo. A los 14 años fue finalista del Concurso Internacional Varna, en Bulgaria, y recibió invitaciones para perfeccionarse en Londres y Nueva York, entre ellas de Natalia Makarova y Héctor Zaraspe, que le permitieron ingresar de inmediato al curso más avanzado de la School of American Ballet y obtener una beca de la Fundación Antorchas para artistas consagrados, según consta en su historial profesional.

A los 15 años Herrera fue contratada por el American Ballet Theatre (ABT), uno de los conjuntos más prestigiosos del mundo, y a los 19 se convirtió en la bailarina más joven en alcanzar el rango de Principal Dancer en la historia del ABT. Desde entonces, su nombre ha estado asociado a roles del repertorio clásico y contemporáneo en el Metropolitan Opera House de Nueva York, y a colaboraciones con coreógrafos como Twyla Tharp, Nacho Duato y Jirí Kylián, según su trayectoria artística.

La carrera de Herrera trascendió fronteras: fue invitada por compañías como el New York City Ballet, el Kirov, el Bolshoi, el Ballet Nacional de Cuba y el Teatro alla Scala de Milán, entre otras. En su país, se desempeñó en el Teatro Colón junto al Ballet Estable y figuras como Julio Bocca, Maximiliano Guerra y José Carreño, de acuerdo con su perfil público. En 2017, regresó a su casa artística como Directora del Ballet Estable del Teatro Colón, cargo en el que afrontó la etapa más compleja de la pandemia de COVID-19, según la institución.

Además de su labor como intérprete, Herrera ha impartido masterclasses por todo el país, y valora la necesidad de enseñar con afecto. «Amar lo que uno hace, querer al cuerpo y la forma en la que trabajás. La disciplina es importante; el verdadero foco y el trabajo están puestos ahí. Siempre con amor. Nunca creí en la enseñanza dura», expresa la bailarina, a la que la crítica internacional ha reconocido de distintas formas, según su registro documental y mediático.

Entre los reconocimientos figuran menciones como la portada del suplemento dominical de The New York Times, la mención entre los “10 bailarines del siglo” por Dance Magazine, y distinciones como el Premio Konex de Platino, el María Ruanova, el Gino Tani de Italia, el Benois de la Danse de Moscú y el Gold Medal on the Arts del Kennedy Center. Herrera fue la primera argentina en obtener una visa estadounidense como “Extranjero de Extraordinario Talento” y forma parte, además, del jurado de los Kennedy Center Honors, una integración destacada en la escena latinoamericana, según su biografía autorizada.

El legado de Herrera también ha quedado registrado en documentales, publicaciones y producciones audiovisuales, entre ellas materiales del American Ballet Theatre para la Public Library of Lincoln Center y el documental Paloma Herrera: Aquí y Ahora, producido junto al fotógrafo Jorge Fama e impulsado por el INCAA. En 2012 fue incorporada a la Galería de Ídolos Populares de la Casa Rosada, junto a Julio Bocca, como símbolo de la danza argentina, recuerda su dossier público.

En su autobiografía, la bailarina señala: “Siempre me sentí identificada con mi nombre, y no por la idea de volar como una paloma, sino por la libertad que he sentido: la libertad de una paloma, la libertad de poder volar en todos los sentidos”.