Publicada el: 12 de febrero de 2026 :: 6:52 am

Familias del noroeste de Siria enfrentan condiciones invernales difíciles

Familias del noroeste de Siria enfrentan condiciones invernales difíciles

La situación en Siria, tras el fin de la guerra, continúa marcada por las secuelas de 14 años de conflicto. En zonas rurales alrededor de Homs, Hama, Alepo e Idlib, bombardeos y hostilidades prolongadas dejaron viviendas e infraestructuras destruidas y obligaron a miles de familias a desplazarse, con muchos buscando refugio en montañas donde los inviernos añaden una capa adicional de dificultad.

A pesar de que millones han logrado regresar a sus hogares, una parte significativa de la población desplazada permanece en campamentos o asentamientos frágiles, sin capacidad económica para reconstruir sus vidas. Las viviendas quedaron destruidas y los servicios básicos son escasos o inexistentes, sosteniendo una dependencia de la ayuda humanitaria que ha ido disminuyendo en los últimos años, según informes humanitarios.

MSF señaló que, a pesar de una reducción en la financiación internacional para la ayuda, las necesidades en Siria siguen siendo altas y urgentes. La organización instó a las entidades humanitarias a reforzar su labor, especialmente para las personas que aún permanecen desplazadas y enfrentan condiciones invernales peligrosas sin una asistencia sostenida.

Um Ayman, de 75 años, recordó la devastación de su olivar: “Regresé a casa después de los bombardeos y encontré mi vivienda reducida a escombros. No lloré tanto por mi casa como por mis olivos”. En las montañas de Harim y en los alrededores de Salqin, Idlib, más de 50 campamentos albergan a miles de familias que viven en refugios improvisados con materiales recuperados o ladrillos, enfrentando filtraciones de agua, acumulación de nieve y temperaturas que dificultan mantener el calor.

Una residente de Al Fardan, madre de tres hijos, relató: “Cuando empezó a nevar, el techo de plástico se vino abajo. No pudimos retirar la nieve porque vivimos en una zona montañosa”. Aunque al inicio la respuesta humanitaria fue rápida, con el tiempo la ayuda se ha reducido y muchos residentes deben arreglárselas con recursos limitados; los refugios se deterioran cada temporada y las familias reúnen materiales para mantener sus hogares en pie.

Abu Musa, otro habitante de un campamento, recordó la continuidad de la precariedad: “Ha pasado un año y algunos meses desde la última vez que recibimos ayuda de organizaciones humanitarias; tras la liberación, nadie proporcionó ningún tipo de apoyo a las personas que viven en los campamentos aquí”. Las necesidades siguen siendo vastas: acceso a alimentos adecuados, atención médica, ropa de invierno, mantas y medicamentos, mientras que las pequeñas clínicas disponibles cuentan con suministros limitados y cobran por los servicios.

En Idlib, MSF indicó que entre diciembre y febrero distribuyó materiales de calefacción (casi 600 toneladas de briquetas) y lonas plásticas a 2.000 familias en 21 campamentos. También se entregaron 1.400 colchones, 4.200 mantas y kits de higiene y cocina a 700 familias en campamentos cercanos a Salqin y en las montañas de Harim, y 150 tiendas de campaña en Armanaz, en la zona rural de Idlib. Estas acciones buscan aliviar los riesgos inmediatos por el frío, aunque la brecha entre necesidades y asistencia continúa siendo amplia, sostuvo la organización.

Osama Joukhadar, responsable de logística de MSF, afirmó que “la gente aquí vive en refugios extremadamente frágiles. Están expuestas al frío, al viento y a la nieve. Cada invierno, las familias luchan simplemente por sobrevivir” y subrayó que la organización procura brindar apoyo básico para atravesar los meses más fríos.

En las gobernaciones de Daraa y Damasco Rural, MSF distribuyó entre noviembre y febrero alrededor de 3.000 calefactores, además de colchones y mantas, para apoyar a familias desplazadas que siguen expuestas a condiciones meteorológicas extremas y a viviendas inseguras. En Qamishli y Derik/Al Malikiyah, en el noreste, la organización respondió a las necesidades de personas desplazadas recientemente, cuando abandonaron sus hogares en Tabqa, Raqqa y Al-Hasakeh bajo lluvias persistentes y temperaturas bajas.

La historia de las personas desplazadas en Siria ilustra que, si bien la atención informativa puede haber cambiado de foco, las consecuencias humanas persisten y requieren una respuesta sostenida.