Publicada el: 20 de febrero de 2026 :: 6:39 am

Uso de mulching plástico impulsa innovación y expansión del cultivo de ananá

Uso de mulching plástico impulsa innovación y expansión del cultivo de ananá

El cultivo del ananá (Ananas comosus) en Argentina se mantiene con una identidad regional marcada en Misiones, donde la producción concentra casi en su totalidad, mientras que el mercado interno sigue dependiendo, en gran medida, de fruta importada desde Brasil y Ecuador. En este marco, el ananá misionero es presentado como una alternativa productiva de valor para las economías regionales, según autoridades técnicas consultadas.

Uno de los cambios más significativos en los últimos años, afirmó Rodrigo Kramer, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Comandante Andresito, fue la incorporación del sistema de producción con mulching plástico. Este esquema, que comenzó a utilizarse en la zona hace tres temporadas, se expandió progresivamente entre los nuevos lotes. El principal beneficio señalado fue el control de malezas; el mulching, explicó, protege el suelo, evita el escurrimiento, reduce la pérdida de nutrientes y ayuda a mantener la humedad.

Kramer indicó que el sistema implicó también la instalación de camellones con arado taipero, la fertilización inicial y la incorporación de dolomita antes del plastificado. Según el técnico, estos manejos permitieron conseguir precocidad en comparación con cultivos sin mulching, mayor número de hojas, plantaciones más uniformes y una sanidad que disminuye la aparición de enfermedades de la hoja. En cuanto a Fusarium y Phytophthora, dos patologías frecuentes en el cultivo, la selección del plantín se considera prioritaria a la hora de plantar. Además, se observó una maduración más pareja y frutos “más dulces y de mejor calidad”.

Desde el INTA Montecarlo, el técnico Luis Acuña aportó una visión provincial y recordó que el cultivo del ananá se expandió en Misiones a partir de la década de 1970, con las primeras plantaciones en Jardín América y un afianzamiento posterior en Colonia Aurora, en la costa del río Uruguay. Para Acuña, el punto clave del sistema productivo sigue siendo el plantín, tanto por su tamaño como por su sanidad; si el plantín presenta manchas marrones o indicios de fusariosis debe descartarse.

Respecto al calendario de plantación, Acuña señaló que varía según el riesgo de heladas, aunque en zonas consideradas seguras pudo realizarse entre marzo y abril. Señaló que la preparación del suelo, el uso de mulching y un plan de fertilización adecuado resultaron determinantes para que la planta alcance al menos 30 hojas y pueda inducirse la floración mediante etileno. A partir de ese momento, la fruta estaría lista para cosechar en aproximadamente seis meses.

El técnico mencionó ensayos recientes del INTA que mostraron buenos rendimientos con el uso de Trichoderma, fertilizantes granulados y nanofertilizantes. No obstante, subrayó que persiste una brecha entre las recomendaciones técnicas y el manejo habitual en los campos, con incidencias de menor producción y plantas que no alcanzan un desarrollo completo cuando no se selecciona correctamente el plantín.

Con la incorporación de más productores, la adopción de nuevas técnicas de manejo y el acompañamiento técnico del INTA, el ananá misionero ha comenzado a consolidarse como una alternativa productiva con potencial de crecimiento en el norte de la provincia, según las autoridades consultadas.