Ucrania solicita casi 600.000 millones de dólares para reconstrucción ante riesgo de colapso
Una trabajadora de las Naciones Unidas en Kiev, identificada como Yana, describe la vida en Ucrania como una “jornada de supervivencia” ante un conflicto que entra en su quinto año de guerra total. Su testimonio se obtuvo a través de una conexión de internet inestable, ya que en su vivienda se producen cortes de electricidad frecuentes, y señala que, en los últimos treinta días, su familia ha contado con poco más de una hora de electricidad estable al día, incluso en los días considerados “buenos”.
La opinión de Yana fue recogida por Jorge Moreira da Silva, director de la agencia de la ONU dedicada a la reconstrucción tras guerras, conflictos y desastres (UNOPS), quien junto a otros socios presentó la evaluación de reconstrucción. En su declaración, Moreira da Silva subraya que la población y las instituciones ucranianas se encuentran “más que agotadas”, y que las familias viven en incertidumbre y miedo ante la continuidad del conflicto.
En vísperas del cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala y casi doce años después de la anexión de territorios ucranianos por Moscú, Ucrania continúa funcionando, pero el costo humano, económico y social de la guerra continúa aumentando, según la información difundida por la ONU y sus socios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que, desde el inicio del conflicto, se han registrado al menos 2881 ataques contra instalaciones, personal o convoyes médicos, y advierte que el año 2025 ha registrado un incremento de alrededor del 20% respecto a 2024. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, indicó que, tras cuatro años de guerra, las necesidades sanitarias aumentan y que muchos pacientes no pueden acceder a la atención necesaria debido a ataques a hospitales y clínicas.
Una evaluación conjunta realizada por el Banco Mundial, la Unión Europea, las Naciones Unidas y el Gobierno de Ucrania estima que el coste de la reconstrucción y la recuperación durante la próxima década alcanzará 588.000 millones de dólares, cifra que representa casi tres veces el producto interior bruto anual de Ucrania. El estudio, publicado este lunes, sitúa en unos 200.000 millones de dólares los daños directos, concentrados principalmente en viviendas, infraestructuras energéticas y redes de transporte; aproximadamente el 14% del parque inmobiliario ha resultado dañado o destruido, afectando a más de tres millones de hogares. Las pérdidas económicas acumuladas superan los 660.000 millones de dólares, según el informe.
El invierno 2025-2026, con temperaturas que descendían por debajo de los -20 grados Celsius, agravó la situación, y los reiterados ataques a infraestructuras energéticas dejaron a millones de ucranianos sin calefacción o electricidad confiable, obligándolos a buscar ayuda en centros de suministro. En las zonas cercanas al frente, casi seis de cada diez personas reportan una salud mala o muy mala, según una encuesta de la OMS, mientras la atención sanitaria enfrenta recortes de personal, seguridad y recursos.
Desde 2022, las agencias de la ONU han participado en esfuerzos de reconstrucción y reparación de emergencia. Se han asignado alrededor de 20.000 millones de dólares para satisfacer necesidades básicas en energía, vivienda y transporte. En 2024, UNOPS informó haber proporcionado más de 45 millones de dólares en equipos de calefacción y haber contribuido a reparar escuelas, rehabilitar viviendas y apoyar servicios de salud, aunque las autoridades señalan que estos avances resultan insuficientes frente a la magnitud de la destrucción y la continuidad de ataques.
Jorge Moreira da Silva destaca que la reconstrucción de Ucrania exige avanzar “durante la propia guerra”, con infraestructuras que a veces deben repararse para volver a ser destruidas semanas después. El funcionario llama a un alto el fuego “incondicional” para abrir camino hacia una solución política sostenida y advierte que queda mucho por hacer para ayudar a las comunidades afectadas a superar la devastación y el trauma, y para reconstruir vidas y servicios básicos.
En el plano práctico, Ucrania continúa intentando equilibrar la reconstrucción con la continuidad del funcionamiento estatal en un contexto de ataques y cortes de servicios básicos. Las autoridades señalan que, mientras se avanza en proyectos de reconstrucción, la paz y la seguridad siguen siendo condiciones clave para avanzar en la normalización y la recuperación integral de la población.








