Concluyen actividades en Mueda y comienza la transición a las autoridades
MSF (Médicos Sin Fronteras) informó que proporcionó atención médica a comunidades desplazadas y de acogida en los distritos de Mueda, Nangade y Muidumbe, en la provincia de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, tras un recrudecimiento de la violencia que persiste desde 2017. La organización señaló que, a medida que los servicios de salud retomaron su funcionamiento tras el pico de la emergencia, concluyó sus actividades en estos tres distritos, aunque advirtió que las necesidades humanitarias en la región siguen siendo elevadas.
Según MSF, en 2021 hombres armados vinculados a un grupo afiliado al Estado Islámico en Mozambique atacaron Palma, localidad costera a unos 100 kilómetros al noreste de Mueda. En el ataque se dirimieron zonas civiles, hoteles y barrios residenciales, se incendiaron viviendas y la población huyó hacia la vegetación circundante. La violencia provocó uno de los desplazamientos masivos más grandes desde el inicio del conflicto, con miles de personas buscando refugio. La organización afirmó que respondió prestando atención médica de emergencia tanto en Palma como en los puntos de desplazamiento en Cabo Delgado.
MSF explicó que, a medida que nuevas oleadas de violencia afectaron a distritos como Mocímboa da Praia, Macomia y Muidumbe, Mueda se convirtió en refugio para decenas de miles de desplazados, muchos en estado crítico al llegar. Los equipos desplegados por la organización implementaron clínicas móviles, brindaron atención de urgencia, apoyaron servicios de agua y saneamiento en los campamentos y facilitaron servicios de salud mental para quienes afrontaban pérdidas súbitas y repetidas.
La organización indicó que, cuando la situación de seguridad mejoró y algunas personas comenzaron a regresar a sus hogares, se adaptaron las actividades para reforzar los centros de salud existentes. En el Hospital Rural de Mueda se proporcionó personal médico, suministros y apoyo técnico para atención de urgencias, maternidad, pediatría y neonatal, diagnóstico y tratamiento de VIH y tuberculosis, y servicios de referencia. En Nangade y Muidumbe se trabajó en centros de salud que atendían a comunidades desplazadas y de acogida. MSF también formó y fortaleció redes de agentes comunitarios de salud y promotores de salud, buscando mejorar la vigilancia sanitaria y la continuidad asistencial.
La organización señaló que, a medida que la situación se estabilizó y los centros retomaron su funcionamiento, desde 2024 se inició una transferencia progresiva al Ministerio de Salud y a socios locales. Los esfuerzos se centraron en fortalecer las capacidades clínicas y de farmacia del personal, con formación en preparación ante emergencias, sistemas de vigilancia, atención de enfermedades crónicas y salud mental, y derivación de personas víctimas de violencia de género. Además, se donaron suministros médicos esenciales para apoyar la continuidad de los servicios sanitarios.
También, a finales de 2025, la violencia reactivó la volatilidad en el norte de Mozambique, provocando nuevos desplazamientos. MSF indicó que más de 90.000 personas huyeron entre septiembre y diciembre, y alrededor de 23.000 llegaron al distrito de Mueda en octubre. Muchas personas habían sido desplazadas con anterioridad y algunas regresaron a campamentos ya conocidos. En respuesta, la organización volvió a ampliar su atención, brindando servicios médicos en los campamentos de Eduardo Mondlane, Nandimba y Lianda, así como en comunidades como Nanili, limítrofe con Mocímboa da Praia. También se intensificaron las medidas de prevención y control de infecciones y se promovió la derivación para atención urgente. Además, MSF amplió los servicios de salud mental para abordar el impacto psicológico del desplazamiento repetido y de la inseguridad prolongada.
La nota de la organización añade que la última crisis vuelve a evidenciar la fragilidad de los servicios sanitarios en Cabo Delgado y las barreras de acceso a la atención. Aunque las actividades en Mueda han concluido, MSF afirmó que las necesidades humanitarias en la región siguen siendo altas y que el acceso a la atención sanitaria continúa siendo limitado para desplazados y comunidades de acogida, con riesgo de nuevos desplazamientos donde se intensifique la violencia.
MSF reiteró su compromiso de responder a las necesidades cambiantes y de proporcionar asistencia médica y humanitaria a las personas en Mozambique, en un contexto de crisis que continúa afectando a Cabo Delgado.








