Alerta de la ONU impide envío que, según la organización, podría haber generado 1.600 millones de dosis de fentanilo
La interceptación de un precursor químico utilizado en la fabricación de fentanilo pone de relieve la importancia de la cooperación internacional para frenar el comercio ilegal de drogas, de acuerdo con la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) en su informe anual de 2025. Según el documento, las autoridades emplearon la plataforma de notificación previa a la exportación para impedir la desviación de tres toneladas de 1-boc-4-piperidona. Si hubiesen llegado a su destino, el material podría haber generado entre 1,4 y 3,3 toneladas de fentanilo, lo que equivale a entre 700 millones y 1,6 mil millones de dosis de la droga.
El caso, registrado en marzo de 2025, aparece como ejemplo de lo que la JIFE describe como una “historia de éxito internacional” en materia de cooperación. La presidenta de la Junta, la profesora Sevil Atasoy, señaló que “abordar el tráfico y el uso indebido de drogas, garantizando al mismo tiempo la disponibilidad de medicamentos esenciales, se ha llevado a cabo eficazmente durante los últimos 60 años” gracias a las convenciones de fiscalización de drogas, consideradas un marco sólido para la cooperación entre países.
La JIFE funciona como un órgano independiente encargado de supervisar la aplicación de tres convenciones internacionales de fiscalización de drogas —de 1961, 1971 y 1988— que sostienen el sistema mundial de control de drogas. Bajo estos tratados, los gobiernos entregan estimaciones e informes para vigilar el cultivo, la fabricación y el comercio de sustancias controladas, con el objetivo de garantizar su disponibilidad únicamente con fines médicos y científicos.
El informe indica que la eficiencia del sistema se ha traducido en una desviación “muy baja” de estupefacientes producidos legalmente hacia mercados ilícitos, mientras que la desviación de sustancias psicotrópicas, como heroína y otros opioides, se ha reducido prácticamente a cero. En 2025, más de 190 países y territorios participaron a través de la plataforma PEN, supervisando más de 34.000 envíos planificados de precursores regulados internacionalmente.
La JIFE advierte, no obstante, que las redes de narcotráfico se están adaptando rápidamente. El tráfico de cocaína sigue siendo el mercado ilícito de drogas de mayor crecimiento, con un aumento de la producción en América del Sur que se desplaza hacia Asia y África. En Europa se han incrementado significativamente las incautaciones de cocaína hacia Europa Occidental y Central, y la fabricación ilícita de drogas sintéticas continúa expandiéndose. En América del Norte, las sobredosis por drogas sintéticas disminuyeron un 17% en Canadá y un 27% en Estados Unidos, aunque se señala que aún es pronto para confirmar una tendencia sostenida. En África, el tráfico de opioides farmacéuticos, incluidos productos de calidad inferior, es descrito como el problema más preocupante. Asia meridional concentra, según la JIFE, un tercio de los consumidores mundiales de opioides, mientras que la metanfetamina sigue siendo la principal amenaza de las drogas sintéticas en Asia oriental y sudoriental, con incautaciones récord.
El informe también destaca desigualdades persistentes en el acceso a analgésicos opioides, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Persisten dificultades para adquirir medicamentos que contengan morfina y la disponibilidad y asequibilidad de sustancias psicotrópicas es una prioridad para la comunidad internacional.
Finalmente, la profesora Atasoy afirmó que “proteger la salud de las personas en todo el mundo de los peligros de las drogas ilícitas es una responsabilidad común y compartida” y agregó que “el sistema internacional de fiscalización de drogas depende de la voluntad y la capacidad de los países para trabajar juntos”, subrayando la importancia de la cooperación para lograr impactos reales.








