Inteligencia artificial modifica condiciones laborales y plantea inquietudes sobre seguridad y ansiedad en el trabajo
La interacción diaria con redes sociales, mensajería y sistemas automatizados no solo depende de inteligencia artificial: detrás existen trabajadores “invisibles” que filtran contenidos nocivos y mantienen en funcionamiento los algoritmos. Según Ben Richards, de UNI Global Union, en un seminario web organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), hay dos grupos principales en esta cadena: moderadores de contenidos y etiquetadores o anotadores de datos, encargados de estructurar la información para que las máquinas aprendan.
El debate se centra en cómo estas labores, que a menudo se externalizan a países del Sur Global, exponen a los trabajadores a condiciones laborales difíciles. En una entrevista con The Guardian, una trabajadora de un pueblo de la India relató revisar cientos de vídeos diarios—incluidos contenidos de violencia y accidentes—y no poder saltarlos. Otra trabajadora mencionó la exigencia de clasificar material relacionado con violencia sexual infantil. En la India, decenas de miles se emplean en estas tareas, muchas veces con ofertas de empleo desde casa que prometen independencia a residentes rurales, especialmente mujeres.
Sin embargo, las condiciones contractuales pueden ser restrictivas: a muchos se les exige firmar acuerdos de confidencialidad que impiden hablar de su trabajo. Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por estas condiciones laborales y la presión derivada de las labores de moderación y anotación.
La gestión algorítmica también repercute en la vida laboral. La directora de Política Económica y Social de la Confederación Sindical Internacional (CSI), Evelyn Astor, advirtió que la IA sin regulación adecuada podría aumentar los riesgos para la seguridad. Sindicatos han informado de accidentes asociados a repartidores que “perseguían objetivos de entrega imposibles” fijados por algoritmos; datos citados por una publicación china, People, refieren que en Shanghái, durante la primera mitad de 2017, un repartidor resultaba gravemente herido o fallecía cada 2,5 días en promedio, resultado que periodistas vinculaban a plazos de entrega forzados por sistemas algorítmicos.
Un estudio de 2025, de la Universidad de Cambridge, indica que aproximadamente dos tercios de conductores y repartidores en el Reino Unido padecen ansiedad ante comentarios injustos y cambios repentinos en las horas de trabajo determinados por algoritmos; más de la mitad reporta que el estrés afecta su salud y seguridad. Aunque las plataformas no instruyan explícitamente a vulnerar normas de seguridad, el sistema de incentivos—sanciones, bonificaciones por velocidad y priorización de órdenes—crea condiciones que pueden llevar a tomar decisiones riesgosas para mantener ingresos.
Diversos países y sectores muestran inquietudes similares: los sistemas automatizados pueden asignar turnos, fijar salarios o despedir, con supervisión humana mínima y vías de apelación limitadas. Representantes sindicales reunidos en el seminario web señalaron que la IA, desplegada sin garantías, podría intensificar el trabajo y disminuir la supervisión humana, además de favorecer decisiones sesgadas y ampliar la vigilancia digital.
La UIT y la OIT subrayan la necesidad de regulación. Bilel Jamoussi, adjunto al director de la Oficina de Normalización de las Telecomunicaciones de la UIT, destacó que la IA se utiliza en sistemas que afectan prosperidad y acceso a servicios, incluidas contrataciones. Llamó a fortalecer normas técnicas y competencias, pero insistió en que el factor decisivo es cómo gobiernos y sociedades aplican estas tecnologías. En ese marco, ambas organizaciones impulsan iniciativas para configurar enfoques internacionales sobre el impacto de la IA en los mercados laborales, entre ellas la plataforma IA para el Bien y la Coalición Mundial para la Justicia Social.
El objetivo, según la OIT y la UIT, es garantizar que la inteligencia artificial amplíe el potencial humano sin socavar la seguridad y el bienestar de los trabajadores. La idea es avanzar hacia una gobernanza basada en derechos humanos, igualdad y desarrollo sostenible, más que centrarse únicamente en la innovación tecnológica, para que la transformación del trabajo sea compatible con condiciones laborales decentes. Las organizaciones pidieron mantener el diálogo mundial y consolidar mecanismos de responsabilidad ante los riesgos y efectos laborales de la IA.








