El presidente de la República chileno realiza su primera cadena nacional
Se fijó un objetivo: que Chile sea un país donde el trabajo honesto alcance para vivir bien; un país seguro, con una vivienda para las familias, educación para los hijos y dignidad para los adultos mayores; un país en el que quien quiera emprender tenga oportunidades y en el que el Estado cumpla sus funciones con eficiencia, sin derroche ni mal uso de los recursos públicos.
En simple, se busca más empleo, más progreso económico y social, y más seguridad para que los chilenos recuperen la esperanza. Al asumir el gobierno, se prometió trabajar por los chilenos y por emergencias que no podían esperar: una emergencia de seguridad que amenaza la libertad cotidiana de las familias; una emergencia económica que frena el empleo y el progreso; y una emergencia social en temas como educación, salud y vivienda, además de la reconstrucción de viviendas para miles de familias afectadas por incendios en Ñuble, Biobío y Valparaíso.
¿Cuáles son los principales logros de este mes? En primer lugar, la frontera. Se firmó la implementación del Plan Escudo Fronterizo para cerrar las fronteras mediante zanjas, muros, tecnología de vigilancia y un despliegue conjunto del Ejército, Carabineros y la PDI en la macrozona norte. Los resultados son visibles: menos ingresos irregulares en el primer mes de gobierno, más salidas voluntarias y más extranjeros expulsados. Mañana, a primera hora, iniciarán vuelos y buses para retirar de manera continua a los inmigrantes irregulares que no deben permanecer en el país.
También se actuó con firmeza en seguridad pública: se realizaron operativos que permitieron la detención de prófugos; se dio respaldo político, jurídico y financiero a Carabineros y a la Policía para su labor; se transparentaron las cifras de homicidios y se está implementando un plan para aumentar la dotación, la inteligencia y el compromiso en la lucha contra la crisis de seguridad.
En salud, desde hoy está activa la alerta sanitaria oncológica para enfrentar con urgencia el retraso en la atención de pacientes con cáncer. En probidad, se puso en marcha la auditoría total del Estado y se activó la red de auditores de gobierno para fiscalizar y garantizar el correcto uso de los recursos públicos. Asimismo, se está frenando el crecimiento del gasto fiscal y se inició un ajuste en los presupuestos ministeriales para ordenar las finanzas públicas.
Y hay un dato adicional del primer mes que es fundamental para el futuro económico y social: en las primeras cuatro semanas ingresaron al sistema de evaluación ambiental 32 proyectos de inversión por un total de casi 20 mil millones de dólares, récord histórico para el inicio de cualquier gobierno. Se sostuvo que, si los proyectos respetan las reglas, pueden generar más empleo y progreso.
Este es el gobierno de emergencia que prometimos. No era retórica; son hechos concretos que pueden cambiar la vida de millones de chilenos. Pero hay una tarea mayor que no puede esperar: Chile debe volver a crecer con fuerza y generar empleos. Para entender la urgencia, es necesario mirar la pesada carga económica que se ha heredado.
Los datos son duros. En los últimos doce años, Chile creció en promedio apenas un 2% anual. Si se hubiera mantenido el ritmo entre 1994 y 2014, el valor de la economía habría aumentado ocho veces, mientras que en la última década el crecimiento ha sido mucho menor. Al mismo tiempo, la deuda pública creció sin control durante casi veinte años, pasando de 7.600 millones de dólares en 2006 a más de 155 mil millones de dólares hoy. Solo en intereses se destina aproximadamente un 5% del presupuesto nacional. En 16 de los últimos 18 años se registró déficit estructural; el gobierno anterior incumplió la regla fiscal tres años seguidos, y en 2025 el déficit estructural alcanzó el 3,6% del PIB, el más alto desde que existe esa regla en períodos sin crisis, más del triple de la meta acordada. El Consejo Fiscal Autónomo advirtió que este año podría ser el cuarto incumplimiento consecutivo y detalló la difícil situación de las cuentas fiscales.
¿Por qué dejamos de crecer? Porque las malas decisiones tienen consecuencias. En el periodo 2000-2020 la OCDE bajó los impuestos corporativos de 31% a 22%, mientras Chile los subió de 15% a 27% en el mismo lapso. Los plazos para aprobar un estudio de impacto ambiental aumentaron un 90% en una década, de 560 días a más de mil cien días. Ese es el Estado que se recibió: gastos mayores a los ingresos y una deuda que creció sin cesar durante casi veinte años. No se busca culpar a nadie; se busca que la ciudadanía entienda por qué este gobierno actúa con urgencia y no puede aceptar reformas que comprometan lo que luego no se podrá cumplir.
Hace doce años, un gobierno anunció una reforma tributaria que prometía recaudar 8.200 millones de dólares más al año. La recaudación prometida no llegó, el crecimiento cayó del 5% al 2%, la inversión se contrajo y la deuda se triplicó. Eso demuestra que subir impuestos no genera riqueza, sino que la desplaza. El gobierno anterior repitió esa lógica con otro nombre y dejó el déficit estructural más alto de la historia reciente. Chile necesita exactamente lo contrario. No llegamos para repetir el ciclo anterior; llegamos para romperlo, para superar el estancamiento y la cesantía estructural, para dejar atrás un Estado que gasta más de lo que ingresa. Queremos reconstruir lo malo para recuperar lo bueno.
En los próximos días, se ingresará al Congreso el Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social, que contiene más de cuarenta medidas organizadas en torno a cinco ejes, a la vez los cinco principios que impulsaron el crecimiento de Chile cuando crecía de verdad. El primer eje es la competitividad tributaria: el impuesto de primera categoría, hoy el más alto de la historia, se reducirá gradualmente al 23%, buscando aumentar la inversión, el empleo y el desarrollo. Se reinstaurará la invariabilidad tributaria para inversiones a largo plazo y se eliminará la doble tributación entre empresa y dueños, para fomentar la reinversión y la creación de empleos. También se reinstaurará ese estatuto para inversiones a largo plazo, beneficiando a cientos de miles de empresas que emplean a una parte mayoritaria del mercado laboral formal y concentran la mayor parte de la inversión.
El segundo eje es el fortalecimiento del empleo formal: se propone un crédito tributario por pago de remuneraciones a trabajadores vulnerables, que aportará liquidez al sector productivo, beneficiará a decenas de miles de pymes y protegerá a millones de trabajadores. Contratar formalmente dejará de ser un costo y se convertirá en una ventaja para todas las empresas, desde el comercio local hasta las grandes compañías.
El tercer eje es la facilitación regulatoria para volver a invertir con fuerza: se simplifican plazos y se otorga al Servicio de Evaluación Ambiental mayor capacidad para filtrar observaciones, reduciendo los plazos de revisión. Se limita a seis meses las medidas que puedan paralizar proyectos ya aprobados y se establece la obligación de reembolsar gastos si el Estado revoca una resolución ambiental favorable. También se mantiene la exención transitoria de IVA para la venta de viviendas nuevas, entre otras medidas de vivienda, para recuperar empleos en el sector.
El cuarto eje es la certeza jurídica y regulatoria: se reinstala la invariabilidad tributaria y se abre una ventana de doce meses para repatriar capitales con un impuesto único del 7% si se mantiene la inversión en el país.
El quinto eje es la contención del gasto público: se triplican los cupos de retiro voluntario en el sector público para generar movilidad, se establecen medidas para enfrentar abusos en licencias médicas y se otorgan mayores facultades al Servicio de Impuestos Internos para hacer cumplir la ley. Gracias a estas medidas, entre otras acciones, se avanzará hacia la exención de contribuciones para la primera vivienda de los mayores de 65 años, con los aportes necesarios para mitigar el impacto en el Fondo Común Municipal.
Un compromiso central es la reconstrucción material: los incendios de Valparaíso en 2024 y de Ñuble y Biobío en enero de este año destruyeron miles de hogares. El proyecto amplía el Fondo de Emergencia por Incendios en 400 mil millones de pesos, incorpora a las regiones afectadas, facilita las donaciones con rebaja tributaria, elimina trabas judiciales y concede a la Tesorería la facultad de ofrecer convenios de pago con condonación para quienes quedaron sin nada.
Para las familias de Ñuble y Biobío que esperan una vivienda, para los jóvenes y las mujeres que buscan empleo, para el emprendedor que quiere contratar y para todos los chilenos que merecen un país que crece: en 2030 se propone disminuir la tasa de desempleo a 6,5%, lograr un crecimiento cercano al 4% anual y mantener las cuentas fiscales en equilibrio estructural.
Este proyecto no es una agenda ideológica; es una respuesta a tres urgencias reales. El crecimiento no es un fin en sí mismo, es el medio para que haya más empleo, más seguridad y más esperanza. Sin crecimiento no hay recursos para la salud ni para la educación, y sin reconstrucción hay familias que no pueden mirar hacia el futuro. Se anticipa que habrá voces que digan que el proyecto beneficia a quienes más tienen, pero se sostiene que el empleo puede crearlo cualquier empresa que tenga condiciones para crecer. Este proyecto no exige que todos piensen igual; pide que los chilenos reconozcan la necesidad urgente de cambios y que ningún sector bloquee el progreso.
En esto no hay enfrentamiento entre derecha y centro, ni entre gobierno y oposición. Se propone como una oportunidad para que Chile, unido, cambie su rumbo pensando en las futuras generaciones. Se solicita al Congreso tramitar este proyecto con urgencia y con altura de miras: para las familias de Ñuble y Biobío que esperan su casa, para los jóvenes y las mujeres que buscan empleo, para el emprendedor que quiere contratar y para todos los chilenos que merecen un país que crece.
Un mes de gobierno no basta para resolver todo, pero se avanza con la convicción de gobernar de manera distinta y de rendir cuentas por los resultados. Más empleo, más progreso, más esperanza. Eso es lo que Chile necesita. Eso es lo que este proyecto entrega. Muy buenas noches y que Dios bendiga a Chile.








