Argentina mantiene su reclamo soberano sobre las Islas Malvinas, con la misma convicción que el 2 de mayo de 1982
Tras el ingreso de las autoridades y el pase de revista al personal formado, se cerró el cuadro con las banderas de guerra condecoradas, Veteranos de la Guerra de Malvinas y la Última Tripulación, acompañados por familiares e invitados especiales. Con la Banda de Música de la Base Naval Puerto Belgrano, se entonó el himno nacional, y siguieron las palabras alusivas del Comandante de la Flota de Mar, Contraalmirante Pablo Basso, y del jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay.
A continuación, el Ministro de Defensa pronunció palabras alusivas en las que exaltó la imagen de los tripulantes del Belgrano: destacó que hace 44 años se defendió con honor la soberanía argentina en las Islas Malvinas y que los marinos eran la encarnación de los valores de la Armada; sostuvo que su entrega es reflejo de una vocación y una formación que definen a los marinos argentinos. También afirmó que el crucero Belgrano surcaba las aguas del Atlántico Sur y que sus tripulantes honraron su juramento con valor y entereza, incluso ante las condiciones adversas, y que 323 de ellos quedaron en guardia eterna en el mar.
Remarcó que su sacrificio es presencia, honor y patria, y que al recordarlos no solo se recuerda su caída en cumplimiento del deber, sino la vida entregada en combate; se les reconoció como “héroes de la patria” y se dijo que cada uno representa una historia, una familia y un sueño en tierra firme, que la Patria llamó y a la que respondieron con coraje.
Finalizando sus palabras, indicó que la historia del crucero ARA “General Belgrano” no es una placa de mármol, sino sangre caliente: una referencia para las generaciones actuales y futuras de marinos y una lección sobre la defensa de la soberanía, que exige preparación, decisión y firme voluntad. Señaló que la República Argentina mantiene, con la misma convicción de aquel 2 de mayo de 1982, su reclamo soberano sobre las Islas Malvinas, tallado en la historia y en la vocación de defender lo que es nuestro, y que el compromiso no se debilita con el tiempo sino que se fortalece en la memoria de los que dieron todo por la patria. Al recordar a los tripulantes, se dijo que se renueva el compromiso de la Nación con la defensa de su soberanía en el mar argentino.
Por último, añadió que la soberanía no se negocia: se ejerce con presencia efectiva, se garantiza con capacidades y se sostiene con determinación. Se solicitó que Dios tenga en su gloria a los 323 marinos del ARA General Belgrano y que se cuente con la fortaleza necesaria para honrarlos con hechos, no con palabras.
Tras una invocación religiosa, toque de silencio y bendición de placas que serán incorporadas al Monumento Recordatorio en la plazoleta adyacente al edificio del Comando de la Flota de Mar, las autoridades presentes y familiares colocaron ofrendas florales en honor a los caídos.
El crucero ARA “General Belgrano” fue atacado y hundido el 2 de mayo de 1982, mientras cumplía la misión de patrullaje y permanencia en la zona. Su hundimiento constituyó la mayor tragedia naval en la historia de la Armada Argentina y, al mismo tiempo, una muestra del valor y la entrega de sus tripulantes. En condiciones extremas de mar y clima, más de 700 sobrevivientes fueron rescatados en menos de 48 horas, en una operación que puso de relieve la capacidad y el compromiso del personal de la Armada Argentina.
Estuvieron presentes junto al Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare; los secretarios de Estrategia y Asuntos Militares, General de División Jorge Alberto Puebla, y de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, Lic. Mario Katzenell; el subsecretario de Planeamiento Operativo y Servicio Logístico de la Defensa, General de Brigada Carlos Martin; y los jefes de los estados mayores generales del Ejército Argentino, Teniente General Oscar Santiago Zarich, de la Armada Argentina, Almirante Juan Carlos Romay, y de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Gustavo Javier Valverde.








