Presidente de Colombia afirmó que sectores utilizan los procesos de negociación de paz como pruebas para que lo detengan en Estados Unidos
Durante su intervención ante los caucanos, dijo que existen sectores que utilizan como excusa los procesos de negociación para obstaculizar la paz en el país. Afirmó que estos procesos son legítimos y se realizan ante veedurías internacionales de España, Suiza, Noruega, Brasil y Venezuela, para evitar que se diga que se está pactando con bandidos; explicó que toda reunión se realiza bajo la mirada internacional de esas organizaciones y de otras no gubernamentales, incluida la Iglesia Católica y la oposición, porque no quiere ocultar nada como en el pasado.
En ese sentido, el mandatario sostuvo que dialogar es preferible a la violencia y que Colombia debe entender esa dificultad, aunque no se puede retroceder tras dos siglos de conflicto entre generaciones. Por ello, indicó que hay que insistir en la paz siempre: hombres y mujeres de paz, tercos y obstinados, porque al final se logrará. Respondió así a quienes solo ven la salida violenta en el país cuando afirmaron que “Es muy fácil hablar de disparos” y mandar a otros a llevarlos a cabo.
Reconoció las dificultades de la búsqueda de la paz, pero señaló que los procesos que no están vigentes no han sido por decisión del Gobierno, sino por quienes prefieren ser ejércitos o grupos armados del narcotráfico.
Dijo también que la paz de Colombia no es renunciable y que ningún funcionario del Estado puede desobedecer una indicación u orden del presidente en materia de paz, ya que la Constitución de 1991 señala que el jefe del orden público y de la política de paz en Colombia es el presidente de la República.
Avances en el sur del país
En su intervención, Petro señaló avances en los procesos que se adelantan en el sur del país, aunque reconoció que aún queda mucho por hacer; destacó, entre estos avances, la caída de la tasa de homicidios.
Sobre las zonas de concentración, comentó que son situaciones legales y que las ordena el presidente, no la fiscal, y que aquí se respeta la Constitución, aunque es el pueblo el que las hace respetar.
También mencionó las 39.000 hectáreas de sustitución voluntaria de cultivos de hoja de coca, cuyo resultado, afirmó, “los norteamericanos no creían que eso era posible”; señaló que mostró videos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que él mismo vio, para ilustrar cómo la población negra, afrodescendiente del litoral Pacífico, en el sur y en Putumayo, erradicaba las plantas.
“Pueden llegar a 49.000”, dijo, indicando que eso podría ocurrir “si los acuerdos en el nordeste antioqueño, hechos sobre organizaciones del Caribe y no de Antioquia, se concretan y eso en mi Gobierno, antes de irme”.
“Si eso se logra, informaremos a la DEA, a la CIA, al FBI y a todos los demás, y al gobierno de Estados Unidos y a toda América Latina, que aquí encontramos un método que no es fumigación, como proponen algunos candidatos, sino convencer al campesinado; hay otras alternativas rentables, seguras y con vida, porque el camino no es la muerte y debemos levantar la bandera de la vida y de la paz”, enfatizó.
Sobre esa base, invitó al campesinado caucano, que cultiva hoja de coca, a seguir los pasos del campesinado nariñense y del campesinado putumayense para levantar la bandera de la vida y de la paz en el Cauca.
Ante el auditorio, también llamó a los miembros de los grupos armados ilegales a abandonar estas prácticas violentas contra la población civil.
De inmediato denunció que “los explosivos que están usando aquí en el Cauca y los estopines vienen del sur de Colombia: los explosivos de Chile y los estopines del Ecuador”. Adujo que “ya ha demostrado, ya no es hipótesis, y eso significa una correlación de mafias, no de gente revolucionaria; no caigamos en trampas”.








