Publicada el: 25 de mayo de 2026 :: 7:10 am

La ONU advierte que la crisis humanitaria en Cuba se agrava por la escasez de electricidad, combustible y medicamentos

La ONU advierte que la crisis humanitaria en Cuba se agrava por la escasez de electricidad, combustible y medicamentos

La situación humanitaria en Cuba se agrava por la prolongada escasez de combustible, los apagones y las presiones económicas, que afectan el acceso a la salud, los alimentos, el agua y otros servicios esenciales, advirtieron este viernes funcionarios de la ONU tras una misión al país.

Desde Panamá, tras una visita de cuatro días a Cuba, Edem Wosornu, de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), y Altaf Musani, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalaron que la crisis presiona cada vez más al sistema sanitario.

“Sin suficiente combustible y más financiación, las personas más vulnerables, los niños, las personas mayores y las mujeres embarazadas serán quienes más sufran”, dijo Wosornu.

Según la OMS, la escasez de electricidad, combustible, medicamentos y suministros médicos afecta de forma grave a hospitales y clínicas en todo el país. La atención de emergencia, los servicios de laboratorio, las campañas de vacunación y la atención maternoinfantil se han interrumpido.

Musani explicó que más de 100.000 pacientes, entre ellos más de 11.000 niños, esperan cirugías retrasadas por los cortes eléctricos y la falta de suministros. Alrededor de cinco millones de personas con enfermedades crónicas también enfrentan interrupciones en tratamientos vitales.

Entre ellos hay miles de pacientes con cáncer que requieren radioterapia y quimioterapia. El oficial advirtió que los apagones, que en algunas zonas duran hasta 20 horas, obligan a los hospitales a suspender la mayoría de sus servicios, salvo los cuidados intensivos y la emergencia.

La falta de combustible también limita el funcionamiento de las ambulancias y dificulta el acceso de los pacientes a la atención médica. La crisis, añadió, aumenta además el riesgo de dengue, chikungunya y enfermedades transmitidas por el agua.

Wosornu describió la situación como una crisis de evolución lenta, marcada por el efecto acumulativo de fenómenos climáticos extremos, huracanes, sequías, contracción económica y carencias energéticas prolongadas.

Durante la visita, la delegación estuvo en La Habana y otras localidades, incluida una clínica materna en la provincia de Artemisa. Allí, el personal debe subir agua manualmente por las escaleras porque las bombas no funcionan durante los apagones.

Los funcionarios también escucharon a familias con dificultades para acceder a alimentos nutritivos y medicamentos básicos. “Todas estas mujeres piden las mismas cosas”, señaló Wosornu. “Electricidad, alimentos, medicamentos y agua”.

La ONU revisó en marzo su plan de acción humanitaria para Cuba y lo amplió más allá de la recuperación tras los huracanes para responder a la crisis energética. El llamamiento pide 94 millones de dólares para asistir a dos millones de personas, cerca de uno de cada cinco cubanos.

Hasta ahora se han movilizado más de 32 millones de dólares, con aportes de la Unión Europea, España, Canadá, Qatar y el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de la ONU (CERF).

La financiación permitió transportar 48 contenedores con suministros de agua, saneamiento, salud, refugio y protección hacia las provincias más afectadas del oriente cubano. La asistencia alimentaria llegó a unas 900.000 personas.

Además, bombas de agua alimentadas por energía solar y plantas portátiles de tratamiento de agua ayudan a restablecer el acceso al agua potable para miles de personas. También se instalaron generadores eléctricos en más de 20 centros de salud para sostener servicios críticos.

Aun así, Wosornu advirtió que el plan sigue financiado en menos de un tercio y enfrenta un déficit superior a los 60 millones de dólares, cuando la temporada de huracanes del Atlántico comienza en junio.

Los funcionarios afirmaron que Cuba entra en esa temporada con una capacidad de respuesta severamente reducida. El equipo de la ONU en Cuba, liderado por el coordinador residente Francisco Pichón, sigue trabajando con socios nacionales e internacionales para sostener la ayuda.