El Malbrán analiza el agua de centros de diálisis para fortalecer la vigilancia microbiológica y prevenir riesgos en pacientes
Los servicios de diálisis realizan controles internos diarios de los sistemas de tratamiento y distribución del agua y del equipamiento. El Malbrán hace un control microbiológico externo de las muestras con tecnología como la espectrometría de masas MALDI-TOF.
La directora de la ANLIS Malbrán, Claudia Perandones, señaló que el agua utilizada en hemodiálisis es un componente esencial del procedimiento y que un paciente puede entrar en contacto con unos 360 litros por semana.
Añadió que asegurar su calidad microbiológica es clave para la seguridad del paciente y para reducir la probabilidad de brotes e internaciones. También remarcó que se requiere una vigilancia sostenida para detectar contaminación a tiempo.
El análisis combina microbiología convencional con herramientas de mayor resolución, como la espectroscopía infrarroja (IR), la espectrometría de masas MALDI-TOF y, cuando la situación epidemiológica lo requiere, la secuenciación de genoma completo (WGS).
Estas metodologías permiten identificar y caracterizar los microorganismos recuperados y profundizar la comparación entre aislamientos ambientales y clínicos.
El jefe del Laboratorio de Bacteriología Sanitaria, Diego Ruggeri, explicó que este abordaje permite comparar los microorganismos recuperados del agua utilizada para hemodiálisis con aislamientos clínicos de pacientes, especialmente ante la sospecha de un brote.
Según dijo, la integración de estas técnicas aporta información de alta resolución para evaluar la relación entre los aislamientos y determinar si corresponden a una misma población bacteriana persistente o a eventos independientes de contaminación.
Durante 2025 y lo que va de 2026 se analizaron 3.335 muestras provenientes de 37 centros, servicios de diálisis, unidades nefrológicas, hospitales y sanatorios de distintas zonas del país.
La presencia de bacilos Gram negativos no fermentadores adquiere especial importancia por su capacidad para persistir en ambientes acuáticos y formar biofilms en las superficies internas de los sistemas.
Su hallazgo puede orientar la investigación de posibles contaminaciones persistentes y definir cuándo es necesario profundizar los estudios.
El análisis microbiológico dura aproximadamente siete días e incluye controles intermedios. Si durante el proceso se detecta un microorganismo que requiere intervención, el equipo del Malbrán notifica de inmediato al servicio.
Una vez completado el análisis, se emite el resultado definitivo de la muestra. Si se detecta contaminación microbiológica, el equipo brinda asesoramiento para definir las medidas correctivas necesarias según el contaminante y el nivel de riesgo.
Entre ellas pueden incluirse el aislamiento preventivo de la sección, el anillo de distribución o los puestos afectados; la limpieza y desinfección del sistema de tratamiento y distribución del agua, incluida la ósmosis inversa; y la toma de nuevas muestras para verificar la efectividad de las medidas.
El sector afectado permanece bajo monitoreo con nuevos análisis y retoma la atención habitual solo cuando los estudios confirman que los parámetros están dentro de los valores establecidos y se cumplen los estándares de bioseguridad vigentes.








