Publicada el: 20 de septiembre de 2025 :: 7:56 am

Motor City Cruise ofrece oportunidades

Motor City Cruise ofrece oportunidades

John Ukomadu, un joven de 23 años originario de Southfield, recordó la primera vez que entró al antiguo centro de entrenamiento de los Detroit Pistons en Auburn Hills, Michigan, cuando tenía 11 años. En ese momento, en un viaje de campamento de verano, vio las pancartas del Salón de la Fama de su equipo y, según indicó, no imaginó que más de una década después esas mismas pancartas marcarían su camino en el mundo del baloncesto profesional.

La trayectoria de Ukomadu comenzó como junior en Roseville High School, a unos 32 kilómetros de la zona central de Detroit, y lo llevó al Macomb Community College en Warren, luego a la Eastern Kentucky University, donde se graduó en 2024. En ese periodo, su nombre no figuraba en las listas de posibles draft. A través de redes sociales, descubrió que las pruebas locales de la G League para el Motor City Cruise se realizarían en el otoño de 2024. Registró 250 dólares y logró formar parte de la nómina de 2024-25 del Cruise, disputando además el equipo de la summer league de Detroit en julio. Según fuentes del equipo y de la liga, Ukomadu firmó un contrato Exhibit 10 con los Pistons el miércoles, fue cortado al día siguiente y será asignado al Cruise para su próxima temporada.

“Sabía lo que quería de la basketball. Al pagar esos 250 dólares, sabía que podría recuperarlo a lo largo de mi carrera”, comentó Ukomadu con humor. “Entonces, ¿por qué no arriesgarse ahora?”.

El objetivo de las pruebas locales del Cruise, según explicó la liga, es doble: identificar talento local que podría pasar desapercibido y disponer de un método alternativo de scouting. Ukomadu cumplió con los criterios y ha destacado desde su llegada; en su temporada como novato con el Cruise promedió 9,6 puntos, con un 51,5% de tiros de campo y un 46,2% de aciertos en triples (3,7 intentos por juego), además de 3,5 rebotes por partido, y actuó como titular en ocho de sus 32 encuentros.

El presidente de la G League, Shareef Abdur-Rahim, resaltó que “esta es la razón de existir de nuestra liga: brindar oportunidades a jugadores y permitir que los equipos identifiquen talentos como (Ukomadu)”. Abdur-Rahim añadió que estas historias demuestran que, con el esfuerzo adecuado, las oportunidades pueden materializarse.

El Cruise organizará de nuevo sus pruebas locales el sábado siguiente. Aunque las probabilidades de que otro jugador con el recorrido de Ukomadu ingrese por primera vez a estas pruebas sean bajas, no son improbables. Detroit es, además, un núcleo de baloncesto, y Abdur-Rahim señaló que la ciudad tiene una historia de basketball muy rica, con una afición que se deja sentir en cada encuentro de los Pistons.

Max Unger, gerente general del Cruise, comentó que entre 60 y 90 jugadores asisten a las pruebas abiertas y recordó su experiencia previa como coordinador de operaciones de baloncesto de los San Antonio Spurs. “Siempre hay talento que se escapa, y las pruebas locales nos permiten ver en persona a muchos jugadores que podrían ayudar a nuestro equipo”, indicó.

La historia de Ukomadu se enmarca en un patrón de la G League, donde jugadores han llegado a la NBA tras pruebas locales. Abdur-Rahim citó ejemplos como Juan Toscano-Anderson, que pasó de la prueba local de los Santa Cruz Warriors a ser campeón de la NBA con los Golden State Warriors en 2022, y Jonathon Simmons, quien pagó una inscripción para probar con los Austin Spurs y terminó firmando con los San Antonio Spurs. Abdur-Rahim subrayó que estas trayectorias demuestran que “no parece posible, pero puede ocurrir” si los jugadores se muestran y aprovechan las oportunidades.

Más allá de Ukomadu, tanto Unger como el Cruise esperan seguir brindando oportunidades a jugadores locales para demostrar que pueden convertirse en profesionales. “Somos el equipo de la G League de Detroit, pero queremos que todos en la ciudad tengan la oportunidad de mostrar quiénes son como jugadores. Esa es la función de la prueba local”, afirmó Unger. El equipo señaló que la pruebas abiertas son una opción comunitaria, con un gran talento que a veces pasa desapercibido y que podría contribuir al impulso de la escena baloncestística local.

Para Ukomadu, la oportunidad ha sido el cumplimiento de un objetivo que persigue desde que empezó a competir a nivel escolar. “Por eso sigo jugando: nunca dejaría de amar el baloncesto, porque es muy divertido para mí. Disfruto estar en la cancha, lanzar, correr y conversar con mis compañeros”, comentó el jugador.