Resistencia a fármacos contra la malaria y financiamiento insuficiente frenan la eliminación de la enfermedad
La Organización Mundial de la Salud advierte sobre la resistencia a los medicamentos antipalúdicos como uno de los riesgos más graves para el control de la malaria en África y otras regiones. El organismo presentó este jueves el Informe Mundial sobre la Malaria 2025, en el que señala que, pese a ser prevenible y tratable, la enfermedad continúa representando una amenaza grave y mortal para la salud global, especialmente entre niños pequeños y mujeres embarazadas en África subsahariana.
Según la OMS, entre 2000 y la actualidad, los avances en diagnóstico y medicamentos han salvado 14 millones de vidas y 47 países han sido certificados como libres de malaria o paludismo. No obstante, en 2024 se registraron 282 millones de casos y 610.000 muertes por malaria, con el 94% de los casos y el 95% de las muertes concentrados en África, donde la mayor parte de los decesos corresponde a menores de cinco años.
Uno de los principales obstáculos para la eliminación de la malaria es la farmacorresistencia. El informe indica que ocho países reportaron resistencia confirmada o sospechada a los medicamentos antipalúdicos, incluida la artemisinina, tratamiento recomendado por la OMS. Ante este panorama, la OMS recomienda evitar la dependencia excesiva de un solo fármaco y fortalecer la vigilancia sanitaria y la regulación médica a fin de contener la resistencia.
La entidad también señala que la falta de financiamiento es una barrera significativa para avanzar en la eliminación de la enfermedad, en un contexto marcado por conflictos, desigualdad climática y sistemas de salud frágiles. En 2024, la inversión mundial en la lucha contra la malaria fue de 3.9 mil millones de dólares, menos de la mitad del objetivo de 9.3 mil millones para 2025. El informe recuerda que la Ayuda Oficial al Desarrollo de países ricos cayó alrededor de un 21% y alerta de que, sin una mayor inversión, podría fortalecerse la transmisión y dificultarse la contención de la enfermedad.
El doctor Martin Fitcher, director ejecutivo de Medicines for Malaria Venture, expresó que la malaria es una enfermedad prevenible y tratable, pero advirtió que esas características podrían no mantenerse sin acciones inmediatas. Según Fitcher, es crucial ampliar la vigilancia, evitar actuar a ciegas e invertir de forma decidida en la innovación de la próxima generación de medicamentos para evitar que el parásito supere las herramientas actuales. El médico recordó además la crisis generada por la resistencia a la cloroquina en las décadas de 1980 y 1990.
El informe subraya que ninguna herramienta o actor puede lograr la erradicación por sí solo y propone la creación de alianzas que involucren al sector de la salud, la industria, agencias de salud globales, academia, médicos, investigadores, sociedad civil y financiadores. Entre los aspectos destacados se encuentran el mayor uso de mosquiteros de nueva generación tratados con insecticidas, pruebas de diagnóstico rápido, quimioprevención y vacunas contra la malaria, así como un incremento en la coordinación internacional para enfrentar la resistencia y mejorar la respuesta sanitaria en la región.
Datos clave del Informe Mundial sobre la Malaria 2025 señalan que, si bien 47 países y un territorio han alcanzado la condición de libres de malaria, la mayor carga continúa en África; la región concentra el 75% de los decesos infantiles y 94% de los casos. El informe también señala que algunos parásitos han perdido el gen pfhrp2, lo que afecta la fiabilidad de ciertas pruebas rápidas, y advierte sobre el riesgo de una expansión de la malaria urbana vinculada al mosquito Anopheles stephensi a nueve países africanos.








