Publicada el: 8 de diciembre de 2025 :: 7:27 am

Millones de niños del sudeste asiático, afectados por desastres climáticos cada vez más frecuentes, según informe

Millones de niños del sudeste asiático, afectados por desastres climáticos cada vez más frecuentes, según informe

UNICEF advirtió este viernes en Ginebra que millones de niños en el Sudeste Asiático enfrentan interrupciones constantes en su educación y significativos riesgos para la salud debido a una serie de desastres climáticos que afectan a la región. Según el portavoz adjunto de la organización, Ricardo Pires, países como Indonesia, Vietnam, Tailandia, Filipinas y Malasia han sido golpeados por tifones, tormentas e inundaciones que devastan viviendas, infraestructuras y servicios básicos.

“Muchos niños despiertan en refugios de evacuación, beben agua no potable y observan a sus padres reconstruir, una y otra vez, hogares y medios de vida destruidos. Y dejan de asistir a la escuela no por días, sino por semanas”, afirmó Pires. UNICEF indicó que desde finales de noviembre más de 4,1 millones de niños en la región han visto interrumpida su educación por eventos climáticos extremos. Entre los impactos por país, Vietnam reporta tres millones de estudiantes sin clases; Filipinas, 919.000 afectados el mes pasado por inundaciones y vientos; Indonesia tiene a más de 180.700 estudiantes fuera de las aulas y 2.000 instalaciones educativas dañadas; Tailandia registra cerca de 90.500 alumnos desplazados y Malasia, más de 5.000 estudiantes afectados desde el inicio del monzón.

Para muchos, estas interrupciones representan la segunda, tercera o incluso cuarta pausa escolar en lo que va del año. A nivel global, UNICEF recordó que en 2024 unos 242 millones de estudiantes en 85 países vieron afectada su educación por desastres climáticos.

El informe subraya que las consecuencias van más allá de la educación, ya que los desastres encarecen el acceso a agua potable, saturan servicios de salud y obligan a las familias a vivir en refugios superpoblados, lo que incrementa los riesgos de violencia, separación y explotación infantil. En Indonesia, los sistemas de abastecimiento de agua quedaron sumergidos y dañados, elevando el riesgo de brotes; en Vietnam 480.000 personas carecen de agua limpia; y en Filipinas los centros de salud afrontan desabastecimiento de suministros nutricionales, mientras aumentan los casos de diarrea.

UNICEF compartió testimonios de familias afectadas. Khang, una niña de siete años de Vietnam, debió evacuar cuando el agua le llegaba a las rodillas y señaló: “Cuando volví a casa me sentí triste. Extrañaba mi escuela”. Otra madre vietnamita, Vuong Thi Muong, relató que las inundaciones la dejaron aislada tres días con sus dos hijos, ambos diagnosticados con desnutrición; sin alimentos suficientes, se vio obligada a alimentar a su bebé con avena instantánea.

La organización subraya que la repetición constante de desastres dificulta la recuperación de las familias y agrava la vulnerabilidad física y emocional de los niños. “Cada inundación y cada tifón les roba un pedazo de su futuro”, afirmó Pires, y añadió que el trauma psicológico se acumula conforme aumentan los desastres.

UNICEF instó a la comunidad internacional a invertir en adaptación al cambio climático y a fortalecer escuelas y centros de salud para resistir eventos extremos, así como a desarrollar sistemas de alerta temprana que protejan a los niños antes de que ocurran las emergencias. La organización también reiteró su apoyo a los gobiernos con agua segura, atención médica, nutrición y asistencia monetaria de emergencia, pero enfatizó que la respuesta humanitaria no es suficiente por sí sola. “Cada niño tiene derecho a la educación, a la salud, a la protección y a un futuro”, concluyó Pires, y sostuvo que no se puede seguir reaccionando a crisis repetidas sin una acción contundente.