Ayuda humanitaria, cólera, UNRWA: noticias del lunes
La Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA) redujo su llamamiento para 2026, citando recortes drásticos de donantes clave como Estados Unidos y países europeos. Según la organización, el plan de recaudación para 2026 asciende a 33.000 millones de dólares para 135 millones de personas afectadas por conflictos y desastres naturales, con una prioridad inicial de 23.000 millones para 87 millones de personas.
La cifra supone aproximadamente la mitad de los 47.000 millones de dólares solicitados para 2025, de los cuales solo se recaudaron 12.000 millones. La ONU indicó que la ayuda humanitaria se financia casi íntegramente con donaciones voluntarias de países miembros, y que la mayor parte procede de Estados Unidos y de Europa. Tomgat Fletcher, responsable de ayuda de la OCHA, señaló a los periodistas que “este informe es desgarrador” y que la organización se encuentra “sobrecargada, con pocos fondos y bajo ataque”, al detallar el impacto de los recortes, incluida la reducción de presupuestos alimentarios y la desintegración de sistemas de salud en diversas regiones.
Fletcher añadió que los presupuestos para servicios básicos se redujeron incluso frente a hambrunas en Sudán y Gaza, afectando el acceso a salud y otros servicios esenciales. El responsable subrayó que la prioridad para 2026 es movilizar fondos suficientes para evitar nuevas reducciones en los servicios de ayuda y, ante la continúan presión de los recortes, sostuvo que “el mundo gastó 2,7 billones de dólares en defensa el año pasado y solo se solicita un poco más del 1% de esa cantidad”.
En paralelo, UNICEF informó que el brote de cólera en la República Democrática del Congo (RDC) es el peor en 25 años, con 64.427 casos y 1.888 muertes en 2025, de las que 340 eran niños. El organismo añadió que la crisis ha interrumpido la educación y ha dejado a miles de personas vulnerables ante la enfermedad. Solo el 43% de la población cuenta con servicios básicos de agua y el 15% dispone de saneamiento. UNICEF pidió a donantes aumentar las inversiones en agua, saneamiento, higiene y salud, especialmente en los focos de cólera.
Por otra parte, UNRWA informó de una irrupción policial en su sede de Jerusalén Este. El comisionado general, Philippe Lazzarini, denunció que agentes israelíes y funcionarios municipales “irrumpieron por la fuerza” y retiraron la bandera de la ONU para colocar una de Israel, lo que el funcionario calificó de incumplimiento de la inviolabilidad de las instalaciones de la agencia de refugiados de la ONU. Las fuerzas israelíes habrían entrado al recinto con vehículos policiales y cortado comunicaciones, trasladando bienes; UNRWA indicó que su personal ya había dejado el lugar a principios de año tras recibir ataques y campañas de desinformación.
La situación se produce en un contexto político complejo: a principios de este año, el Parlamento israelí prohibió las actividades de UNRWA en Israel, y la Corte Internacional de Justicia no encontró fundada la denuncia de vínculos de la agencia con Hamás. Independientemente de estas medidas, el recinto de UNRWA mantiene su estatus como instalación de las Naciones Unidas. Jonathan Fowler, portavoz de UNRWA, afirmó que no puede haber excepciones y advirtió sobre un posible precedente en el derecho internacional.
Asimismo, la Asamblea General de la ONU renovó por tres años el mandato de UNRWA, en una votación de 151 Estados a favor, 14 abstenciones y 10 votos en contra. En otro frente, Siria conmemora un año desde la caída de Bashar al-Assad en medio de un renovado optimismo por la transición política respaldada por la ONU. Antonio Guterres, Secretario General, reiteró el compromiso de apoyar al pueblo sirio para impulsar la transición liderada por el país, según ACNUR, que reporta más de 1,2 millones de sirios regresados desde vecinos desde diciembre de 2024 y cerca de 4,5 millones de refugiados sirios en países vecinos.








