Muertes por minas aumentan mientras disminuyen los fondos para desminado
Trabajadores de Acción contra las Minas advirtieron este miércoles que los civiles siguen muriendo y quedando mutilados a raíz de conflictos antiguos y recientes, desde Gaza hasta Sudán y otros lugares, y solicitaron un aumento del apoyo financiero para su labor ante recortes presupuestarios. En el marco de una reunión internacional en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, expertos explicaron cómo la reducción de recursos en Afganistán y Nigeria ha dejado a comunidades civiles expuestas a municiones sin detonar.
Según el Monitor de Minas Terrestres, el 77% de las víctimas en Afganistán durante el año pasado fueron niñas y niños, y alrededor de 54 personas mueren mensualmente a causa de restos explosivos, lo que sitúa al país entre los de mayor tasa de víctimas por municiones explosivas a nivel global. En la ONU, Nick Pond, director de desminado de la Misión de Asistencia de la ONU para Afganistán (UNAMA), indicó que, en muchos casos, las víctimas son niños que juegan o buscan objetos en zonas de campo o colinas. Pond afirmó que la falta de fondos ha obligado a la ONU a reducir su labor de desminado, con una reducción de personal desde 2011, cuando trabajaban unas 15.000 personas, hasta unas 1.300 en la actualidad.
Christelle Loupforest, representante de UNMAS en Ginebra, recordó que las tareas de desminado, que a menudo se presentan como proyectos de recuperación a largo plazo, constituyen intervenciones humanitarias de emergencia para salvar vidas. Señaló que la situación en Afganistán y Nigeria está marcada por la posibilidad de suspensión de programas sin nuevos compromisos de donantes, a la vez que subrayó que Palestina y Sudán han recibido mayor apoyo reciente, pese a lo cual el panorama sigue siendo grave. También mencionó en Etiopía escenarios similares.
En Sudán, el UNMAS informó que solo cinco equipos trabajan en el país, y que todos operan en Jartum ante la necesidad de desminado en la capital tras el retorno de 1,5 millones de civiles al centro del conflicto entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido. Según Sediq Rashid, jefe de UNMAS en Sudán, se han registrado accidentes y se ha constatado la presencia de minas terrestres en áreas como El Fasher, donde los civiles han soportado combates prolongados. Rashid afirmó que la pista del principal aeropuerto de Jartum fue despejada, lo que podría facilitar el despliegue humanitario.
En Nigeria, los equipos de desminado процupan sobre el riesgo que enfrentan las comunidades desplazadas que regresan a zonas con restos explosivos ocultos. Edwin Faigmane, jefe de UNMAS en Nigeria, indicó que el 80% de las víctimas civiles se han producido en once de las quince zonas de retorno, y que la organización ha capacitado a fuerzas de seguridad y a comunidades para identificar y comunicar objetos sospechosos a las autoridades, con resultados preliminares positivos.
En Gaza, el director de UNMAS, Julius Van Der Walt, señaló que dos años de conflicto han dejado una contaminación “inmensa” que afecta a la población de 2,1 millones de habitantes y complica la asistencia humanitaria y la reconstrucción. En Cisjordania, el responsable destacó un incremento de la contaminación por artefactos explosivos en zonas densamente pobladas y en refugios, lo que obliga a las comunidades a convivir con los restos de guerra. La campaña del Secretario General de la ONU sobre Acción contra las Minas, lanzada el 16 de junio de 2025, busca acelerar el desminado y reforzar el respeto al derecho humanitario; en 2024, los artefactos explosivos provocaron el 46% de las víctimas entre los niños.
Entre los desafíos mencionados, el informe advierte que los programas podrían finalizar en marzo sin una inyección de fondos, y subraya la necesidad de recursos para sostener operaciones de desminado en Afganistán, Nigeria y otras zonas afectadas. El texto subraya además que la retirada de refugiados y repatriados en Nigeria y las restricciones de acceso en Gaza y Cisjordania limitan la labor humanitaria, configurando un panorama en el que la reducción de fondos podría agravar la exposición civil a municiones sin detonar.








