Publicada el: 17 de diciembre de 2025 :: 7:14 am

América Latina permanece en un periodo de bajo crecimiento

América Latina permanece en un periodo de bajo crecimiento

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó este martes un diagnóstico que vislumbra un horizonte de bajo dinamismo persistente, con proyecciones que, de confirmarse, consolidarían cuatro años seguidos de expansión débil. El organismo de la ONU estima que la región crecería 2,4% en 2025 y apenas 2,3% en 2026, lo que implicaría un promedio anual de 2,3% desde 2023 y, según la CEPAL, sería insuficiente para reducir de forma sustancial la pobreza y la desigualdad.

“Estamos transitando una senda de bajo crecimiento”, señaló la CEPAL durante la presentación del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025. La organización destacó que los dos pilares que han sostenido la actividad en los últimos años —el consumo privado, que representa más de la mitad del crecimiento regional, y la demanda externa— comienzan a flaquear, atribuidos a un mercado laboral menos dinámico y a señales de debilidad en la demanda externa.

El informe desglosa trayectorias divergentes por subregión. En América del Sur, la CEPAL prevé el mayor crecimiento en 2025, de 2,9%, impulsado por la recuperación de Argentina, Bolivia y Ecuador, pero anticipa una desaceleración a 2,4% en 2026. En Centroamérica, el crecimiento sería de 2,6% este año, afectado por una menor demanda desde Estados Unidos; para 2026 se vislumbra una expansión de 3,0%, aunque persisten riesgos como la volatilidad de las remesas y los efectos del cambio climático. En el Caribe, las cifras serían las más altas (5,5% en 2025 y 8,2% en 2026), pero el informe advierte que ese desempeño está influido por el boom petrolero de Guyana y la normalización del turismo tras la pandemia, lo que oculta la alta vulnerabilidad de estas economías ante desastres naturales.

La CEPAL subraya que el horizonte de 2026 está sujeto a múltiples riesgos. En el frente externo, todo dependerá del ritmo de la economía global, de la política monetaria en Estados Unidos y de la posible volatilidad en los flujos de financiamiento e inversión hacia la región. Internamente, señalan la calidad del empleo y su impacto en los ingresos de los hogares, la carga de la deuda pública y la persistente amenaza de desastres naturales agravados por el cambio climático.

Frente a este panorama, la CEPAL no se limita al diagnóstico. El secretario ejecutivo, José Manuel Salazar-Xirinachs, hizo un llamado a “ampliar el espacio de la política macroeconómica” y a impulsar políticas de desarrollo productivo más ambiciosas. “Para salir de la trampa de baja capacidad para crecer se necesitan políticas de desarrollo productivo de mayor ambición, más hoy bajo las nuevas condiciones de rivalidad geoeconómica, combinadas con políticas macroeconómicas que muevan más recursos para el crecimiento, la innovación, la diversificación económica, la transformación productiva y la creación de empleos de calidad”, afirmó durante la presentación del documento.

La institución concluye que, en un mundo marcado por la fragmentación geoeconómica y la revolución tecnológica, América Latina no puede conformarse con un crecimiento raquítico. Según la CEPAL, la receta pasa por una combinación audaz de políticas que fomenten la transformación productiva para construir una región más resiliente, inclusiva y, en última instancia, más próspera, siempre en clave de interés público y con un enfoque en las condiciones reales de los países de la región.