La violencia sexual contra niños se agrava en la República Democrática del Congo
La violencia sexual contra niños y adolescentes en la República Democrática del Congo (RDC) es, según un informe de UNICEF, “endémica, sistémica y está empeorando”, y se registra de forma generalizada tanto en zonas de conflicto como en áreas urbanas y rurales. El organismo advierte que las cifras que maneja reflejan solo una parte de la realidad, debido al miedo a represalias, el estigma y las dificultades para acceder a servicios básicos.
De acuerdo con el informe, solo en los primeros nueve meses de este año se registraron más de 35.000 casos de violación y agresión sexual contra menores de edad en los servicios de protección y atención a la violencia de género. En 2024, la cifra alcanzó casi 45.000 casos, lo que representó alrededor del 40% de todos los casos de violencia sexual reportados en el país, y fue tres veces mayor que la cifra de 2022.
La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, señaló que “la violencia sexual contra los niños se repite de manera constante en todas las provincias” y explicó que hay casos extremos, como madres que caminan varias horas para acceder a una clínica con hijas que ya no pueden caminar tras una agresión. El miedo al estigma y a las represalias mantiene a muchas familias en silencio.
El informe identifica patrones regionales: la mayor concentración de casos se encuentra en las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri, donde el conflicto armado, los desplazamientos forzados y el debilitamiento de los sistemas de protección elevan el riesgo para los menores. También hay cifras significativas en Kinshasa y en la región de Kasai, donde la pobreza, la inseguridad alimentaria y el abandono escolar aumentan la vulnerabilidad de las niñas a la explotación y al matrimonio precoz.
Las adolescentes son el grupo más afectado y representan una proporción creciente de las víctimas; los niños también sufren violencia sexual, pero están subregistrados. Los niños con discapacidad enfrentan riesgos adicionales por barreras físicas y sociales, además de obstáculos para acceder a atención médica y justicia.
Las consecuencias para las víctimas son graves e incluyen lesiones físicas, embarazos no deseados, mayor riesgo de infección por VIH y daños emocionales como ansiedad y depresión. El informe recuerda que estas consecuencias pueden manifestarse incluso en el seno de las familias y comunidades.
En cuanto a la respuesta, UNICEF, el gobierno de la RDC y organizaciones asociadas brindan atención clínica, apoyo psicosocial y gestión de casos, además de crear espacios seguros. Entre 2022 y 2024, el número de niños sobrevivientes asistidos aumentó un 143%, hasta superar las 24.200 personas en 2024; sin embargo, la inseguridad y la reducción de financiamiento global han obligado al cierre o recorte de muchos programas. A mediados de 2025, el 23% de las intervenciones contra la violencia de género contaban con financiamiento.
Ante este panorama, UNICEF instó a las autoridades, a las partes en conflicto y a la comunidad internacional a intensificar la prevención de la violencia sexual, a reforzar los servicios especializados, a garantizar la rendición de cuentas y a aumentar de forma sostenida la inversión en protección infantil. “Los perpetradores deben rendir cuentas y los niños deben recibir protección y apoyo inmediato”, enfatizó Russell.








