Gaza y Cisjordania, a prueba con nueva iniciativa diplomática
La frágil tregua acordada para Gaza, vigente desde el 10 de octubre y vinculada a la creación de la Junta de Paz con respaldo del Consejo de Seguridad, se ve acompañada por un deterioro persistente en Cisjordania, donde la expansión de asentamientos y la violencia de colonos alimentan preocupaciones sobre un cambio irreversible del territorio, informó la Oficina de las Naciones Unidas (ONU).
Ante el Consejo de Seguridad, la vicsecretaria general de Asuntos Políticos de la ONU, Rosemary DiCarlo, subrayó la gravedad de la situación y señaló que las decisiones que se tomen en las próximas semanas podrían determinar si se mantiene la apertura de la actual fase de alto el fuego. En particular, DiCarlo indicó que el momento es crucial para las conversaciones previstas en Washington sobre una posible segunda fase del alto el fuego y el marco de la Junta de Paz, un mecanismo internacional para acompañar los esfuerzos diplomáticos en torno al conflicto.
DiCarlo sostuvo que, a pesar del alto el fuego, Gaza no ha alcanzado la paz, debido a la continuidad de ataques israelíes en zonas densamente pobladas, a intercambios de disparos con grupos palestinos y a una población que continúa siendo desplazada. También señaló que, aunque el acceso humanitario se ha ampliado desde el otoño, sigue limitado por restricciones logísticas y de seguridad impuestas por Israel, y que miles de heridos requieren atención médica que no está disponible en el enclave.
En paralelo, la ONU informó de un deterioro en Cisjordania. DiCarlo afirmó que se observa una “progresiva anexión de facto” en dicha región, vinculada a la expansión de asentamientos, a la violencia de colonos, a la demolición de viviendas y a restricciones de circulación. Estas circunstancias se agravan tras la decisión israelí de reanudar procedimientos de registro de la propiedad en la zona C, que comprende cerca del 60% de Cisjordania y permanece bajo control israelí desde los acuerdos de Oslo. Según la ONU, la medida podría despojar a los palestinos de propiedades y ampliar el control israelí sobre tierras, acentuando la fragmentación territorial.
La responsable de la ONU recordó que los asentamientos en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, contravienen el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas, y advirtió que este dinamismo dificulta la viabilidad de un Estado palestino en el corto y mediano plazo, según observadores externos.
En el ámbito económico, DiCarlo señaló la crisis financiera de la Autoridad Palestina y la retención de ingresos fiscales por parte de Israel, lo que ha resultado en salarios públicos pagos de forma parcial y servicios debilitados, junto con un aumento de la deuda. Washington prevé reactivar el proceso diplomático durante la apertura del “Consejo de Paz” en Washington, con discusiones centradas en la segunda fase del alto el fuego en Gaza y en un marco regional que incluya normalización israelo-árabe y un horizonte político israelo-palestino.
La ONU reiteró que la solución negociada entre dos Estados sigue siendo la vía más factible para garantizar seguridad y soberanía de ambas partes, y que la estabilidad regional depende de una perspectiva política creíble. Voces de la sociedad civil presentes en la reunión del Consejo de Seguridad alertaron sobre el estancamiento y destacaron que el statu quo no es viable para ninguno de los dos pueblos, según declaraciones atribuidas a la palestina Hiba Qasas y al israelí Nadav Tamir.
Entre los desafíos, la ONU enfatizó la necesidad de consolidar la tregua en Gaza, estabilizar la economía palestina, frenar la expansión de asentamientos y reanudar un diálogo sustantivo. En ausencia de avances tangibles, la tregua podría representar solo un respiro, advirtió la organización, que reiteró que la paz depende de decisiones políticas concretas.








