Informes del jueves señalan presuntas limpiezas étnicas en Palestina, Sudán y Sudán del Sur
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) alertó este jueves sobre lo que describe como indicios de limpieza étnica por parte de las autoridades israelíes en Gaza y Cisjordania. El informe, que cubre el periodo de noviembre de 2024 a octubre de 2025, señala ataques intensificados, destrucción de barrios y obstáculos a la ayuda humanitaria con el objetivo de provocar un cambio demográfico permanente en la Franja, así como traslados forzosos que buscarían un desplazamiento permanente.
En particular, el documento atribuye a dichas acciones la muerte de al menos 463 palestinos, entre ellos 157 niños, por inanición en Gaza, calificando la hambruna como un resultado directo de medidas del Gobierno israelí, como el bloqueo de la entrada y distribución de ayuda humanitaria. Aun cuando el periodo analizado concluye en octubre de 2025, la OHCHR señala que, desde el 7 de octubre de 2023, más de 70.000 palestinos han fallecido en Gaza a causa de las operaciones militares, y que desde el acuerdo de alto al fuego de octubre de 2025 la cifra supera las 600 muertes adicionales.
Paralelamente, investigadores de la ONU reportaron posibles indicios de genocidio en El Fasher, en Darfur (Sudán), señalando asesinatos selectivos por motivos étnicos, violencia sexual generalizada y desapariciones forzadas durante la toma de la ciudad. El informe concluye que existe la posibilidad de que se haya tratado de una acción planificada y respaldada por altos mandos de las Fuerzas de Apoyo Rápido, no simplemente de un exceso aislado de conflicto, y describe un asedio previo de 18 meses que dejó a civiles sin alimentos, agua y atención médica.
En Sudán del Sur, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) informó de una escalada de la violencia y del hambre en el estado de Jonglei. Según la ONU, las distribuciones de alimentos, que se realizan por vías fluviales, se efectúan en un contexto de creciente inseguridad que dificulta la labor humanitaria y podría llevar a niveles históricos de inseguridad alimentaria. El PMA prevé alcanzar a unas 500.000 personas al borde de la hambruna, pese a operar en condiciones peligrosas. Esta semana, un contratista encargado de coordinar lanzamientos aéreos fue asesinado por hombres armados en Alto Nilo, y las operaciones fueron suspendidas temporalmente en la zona. La ONU reiteró su condena a ataques contra trabajadores humanitarios y pidió a las partes en conflicto reducir la violencia y garantizar el acceso seguro y sin restricciones a la ayuda. El organismo subrayó la necesidad de proteger a la población civil y de evitar cualquier uso de la ayuda con fines políticos o militares.








