Bombardeos en Irán dejan 3,2 millones de desplazados
La escalada militar en Oriente Medio ha generado desplazamientos masivos y una intensificación de ataques marítimos, con consecuencias humanitarias para Irán, Líbano y otros países de la región, según informes de varias agencias de la ONU y organizaciones humanitarias. En Irán, ACNUR indica que entre 600.000 y 1 millón de hogares —hasta 3,2 millones de personas— podrían haber sido desplazados temporalmente dentro del país por los bombardeos, mientras que en la región la navegación en el Golfo ha sido objeto de ataques que han dejado varios marineros muertos o desaparecidos en lo que va de marzo, según la Organización Marítima Internacional (OMI). UNICEF advierte de una situación catastrófica para millones de niños ante ataques a infraestructuras civiles y servicios básicos.
Según ACNUR, la mayor parte de los desplazados en Irán huyen desde Teherán y otras grandes ciudades hacia el norte y zonas rurales, y la agencia señala que la cifra podría seguir aumentando a medida que se agraven las hostilidades. Entre los desplazados también figuran decenas de miles de refugiados que ya vivían en Irán, principalmente afganos, quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad adicional por la precaria red de apoyo y la inseguridad en las zonas afectadas. ACNUR indica que mantiene presencia de larga data en Irán y está adaptando su respuesta para atender las crecientes necesidades, en coordinación con las autoridades nacionales y socios para evaluar nuevos requerimientos y reforzar la preparación ante los movimientos de población.
En el frente marítimo, la OMI ha confirmado una escalada de ataques contra buques en el estrecho de Ormuz y sus alrededores, con un saldo de al menos ocho marinos fallecidos en lo que va de marzo. Un buque portacontenedores fue alcanzado de madrugada a 35 millas náuticas de Jebel Ali, en Emiratos Árabes Unidos, provocando un incendio sin víctimas entre la tripulación, y otro ataque dejó siniestrado un petrolero cerca del puerto iraquí de Khor Al Zubair, con la muerte de un marino indio. La OMI señala que los ataques se han sucedido casi a diario desde el 1 de marzo, destacando además incidentes graves el 6 de marzo cerca de Omán y en un astillero de Baréin. La agencia subraya la necesidad de proteger a los civiles, mantener el acceso humanitario y mantener las fronteras abiertas para quienes buscan seguridad, conforme a las obligaciones internacionales.
UNICEF alerta de que la situación es ya “catastrófica” para millones de niños en la región: desde el 28 de febrero, más de 1.100 menores resultaron heridos o fallecieron en la violencia, con 200 niños muertos en Irán y 91 en Líbano, entre otros casos. La agencia denuncia ataques a hospitales, escuelas y servicios de agua y saneamiento, y llama a las partes en conflicto a cesar los combates, entablar negociaciones diplomáticas y evitar el uso de armas que afecten desproporcionadamente a los menores. UNICEF señala la necesidad de proteger a los niños y de tomar medidas para reducir el daño a la población civil, según el comunicado de la organización.
En Líbano, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) actualizó la situación ante nuevos desplazamientos provocados por bombardeos israelíes. Más de 759.000 personas figuran como desplazadas, aunque la cifra real es superior debido a que muchos refugios comunitarios no quedan registrados. De ellas, alrededor de 122.600 viven en centros colectivos gestionados por el gobierno, y más del 80% se aloja con familias de acogida, en estructuras improvisadas o al aire libre, con hacinamiento y limitado acceso a agua, saneamiento y atención médica. La Organización Internacional para las Migraciones (IOM) condenó un ataque que afectó a personas desplazadas en Beirut, dejando varios muertos y heridos. IOM advierte que la infraestructura y los servicios sociales en Líbano ya estaban tensos y podrían quedar al límite si la situación continúa deteriorándose.
Las autoridades humanitarias señalan que la protección de civiles, el acceso humanitario y la apertura de fronteras siguen siendo prioridades, y reiteran llamados a las partes en conflicto para evitar daños desproporcionados a la población civil y a los servicios esenciales. En paralelo, las agencias internacionales trabajan para coordinar respuestas, ampliar refugio, suministro de ayuda básica y apoyo psicosocial, y evaluar necesidades actuales y futuras ante la prolongación de la crisis.








