Guerra en Oriente Medio: mujeres libanesas obligadas a dar a luz en cunetas
Al aterrizar el viernes en Beirut en señal de solidaridad con el pueblo libanés, el Secretario General de la ONU recibió información de agencias humanitarias que advierten sobre graves riesgos para civiles, y, en particular, para mujeres embarazadas y migrantes, en medio de los continuos bombardeos aéreos y el intercambio de cohetes entre combatientes de Hezbolá e Israel.
Según Anandita Philipose, representante en el Líbano del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), hay 11.600 mujeres embarazadas afectadas y se prevé que 4.000 den a luz en los próximos tres meses. “Muchas de estas mujeres se han visto obligadas a abandonar sus hogares, han quedado aisladas de servicios de salud esenciales y se han visto forzadas a dar a luz en condiciones peligrosas, algunas incluso al borde de la carretera”, indicó.
La situación en todo el país se ha deteriorado, especialmente en el sur, Beirut, el Monte Líbano y el valle de la Bekaa, desde que estalló la guerra en Oriente Medio desencadenada por ataques contra Irán, contraataques iraníes en la región y la escalada de bombardeos y respuestas entre Israel y grupos armados, según informes de la UNFPA.
En cuanto a la infraestructura sanitaria, la UNFPA señaló que 55 hospitales y clínicas se han visto obligados a cerrar, ya sea por estar ubicados en zonas bajo órdenes de evacuación o por haber sufrido daños directos. La misión de mantenimiento de la paz de la ONU en el Líbano (UNIFIL) informó ataques diarios con cohetes, misiles y drones desde territorio libanés hacia Israel y los Altos del Golán, así como fuego de artillería y bombardeos aéreos en la zona de operaciones, con incursiones terrestres de hasta siete kilómetros dentro del Líbano, según Kandice Ardiel, portavoz de la misión.
Ardiel añadió que, durante una escalada ocurrida el miércoles por la noche, se lanzaron más de 100 proyectiles desde territorio libanés y más de 100 en respuesta desde Israel, además de siete ataques aéreos en la zona. Aunque “ayer las cosas estuvieron más tranquilas” y la instalación de Naqoura, donde se ubica la sede de UNIFIL, se mantuvo relativamente estable, la portavoz advirtió que la situación “es muy volátil y todo puede cambiar en cualquier momento”.
En cuanto a la migración, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indicó que más de 822.000 personas han sido desplazadas dentro del Líbano y que los migrantes son especialmente vulnerables, con “no tienen adónde ir”, señaló Mathieu Luciano, jefe de misión de la OIM en el país. “El Líbano acoge a 200.000 migrantes. Vienen aquí por trabajo y son especialmente vulnerables”, añadió Luciano, que explicó que proceden de Etiopía, Sri Lanka, Kenia, Sudán, Bangladesh y otros países, y que la mayoría trabajaba en agricultura, construcción o como empleados domésticos.
Según ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, más de 4,1 millones de personas han sido desplazadas internamente en Afganistán, Irán, Líbano y Pakistán desde el inicio de la escalada. En ese marco, ACNUR señaló que ya se han gestionado salidas para migrantes desde Irán, y que existen solicitudes para ampliar la ayuda, aunque los recursos limitan la capacidad de acción. David John, director de Movilidad, Reasentamiento y Vías Laborales de ACNUR, indicó que “hasta ahora, las cifras indican que unos 11.400 iraníes han cruzado hacia Türkiye y más de 24.600 afganos han regresado desde Irán a Afganistán, cifras que se mantienen dentro del promedio diario de cruces”.
La agencia señaló que, pese al cierre del espacio aéreo y a las interrupciones logísticas, se han mantenido soluciones para contrarrestar las interrupciones en las cadenas de suministro, con artículos de socorro preposicionados en la región, incluidos Termiz y Uzbekistán, y con varios almacenes a nivel nacional, destacó Babar Baloch, portavoz de ACNUR.








