Guerra en Oriente Medio podría agravar la inseguridad alimentaria de millones de personas, advierten agencias humanitarias
Una agencia de las Naciones Unidas advierte que decenas de millones de personas adicionales podrían enfrentar una hambruna aguda si el conflicto en Oriente Medio se extiende hasta junio. Según un análisis del Programa Mundial de Alimentos (PMA), podrían sumarse hasta 45 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda en 2026 si persiste la violencia y los precios de la energía se mantienen elevados.
El PMA señala que los ataques entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzaron a fines de febrero y han provocado una respuesta iraní en toda la región, han dificultado las rutas de suministro de ayuda humanitaria, en particular el estrecho de Ormuz, lo que retrasaría entregas vitales en zonas ya gravemente afectadas por la crisis humanitaria. Esto, advierte la agencia, podría incrementar el total mundial de personas en inseguridad alimentaria por encima del récord actual de 318 millones.
“Esto sería un terrible récord mundial de hambre y realmente terrible”, afirmó a periodistas en Ginebra Carl Skau, director ejecutivo adjunto del PMA. Según la organización, la mayor perturbación de las operaciones de socorro desde la pandemia de COVID-19 podría traducirse en retrasos en entregas y mayores costes, agravando la crisis humanitaria a medida que la violencia se mantiene en su tercera semana.
La ONU subraya que la perturbación podría afectar también a las operaciones a nivel global. Skau indicó que el PMA experimenta un aumento de los costes de transporte y de los plazos de entrega, en un contexto de encarecimiento del petróleo, y señaló que las campañas de ayuda ya están reduciendo raciones en algunas tramas de atención. “Y tenemos miles de camiones en las carreteras cada día; circulan ahora con un combustible más caro”, comentó. El directivo agregó que este incremento de costos podría traducirse en comprar menos alimentos o entregar menos dinero a los beneficiarios.
En medio de estas hostilidades, el PMA ha informado que ha reducido las raciones destinadas a personas en situación de hambruna en Sudán y que solo puede ayudar a una de cada cuatro niñas y niños con desnutrición aguda en Afganistán.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) también señala que las interrupciones en el espacio aéreo y en los corredores logísticos de Oriente Medio ya están afectando las operaciones humanitarias y las cadenas de suministro, con riesgos de alza de precios de los alimentos y presión adicional sobre sistemas de salud frágiles.
Según el PMA, este entorno de inseguridad alimentaria y costos elevados se da en un mundo que enfrenta “el mayor número de conflictos violentos desde la Segunda Guerra Mundial”, con aproximadamente una cuarta parte de la población mundial viviendo en zonas afectadas por conflictos. En África subsahariana, Asia y otras regiones, el aumento de precios podría dejar a millones sin acceso a bienes básicos.
Según el análisis por regiones del PMA, el aumento de la inseguridad alimentaria afectaría a: África del Norte y Oriente Medio (5,2 millones de personas adicionales en 12 países analizados, un incremento del 14%); África oriental y austral (17,7 millones, 16 países, aumento del 17,7%); África occidental y central (10,4 millones, 12 países, incremento del 21%); Asia (9,1 millones, 10 países, aumento del 24%); y América del Sur y el Caribe (2,2 millones, 3 países, incremento del 16%).
La agencia subraya la necesidad de medidas para evitar que la crisis se agrave y pide transparencia sobre costos, financiamiento y criterios de elegibilidad, además de reconocer las lagunas informativas cuando corresponda. En este contexto, el PMA y otros actores humanitarios trabajan para mantener rutas de suministro y salvaguardar la ayuda a las poblaciones más vulnerables, mientras se evalúan medidas de mitigación ante posibles daños entre las comunidades afectadas.








