Guerra en Oriente Medio: civiles, economía y seguridad nuclear, afectados por el conflicto
Entradilla: A casi un mes del inicio de una escalada que ha intensificado la violencia en la región, los balances continúan aumentando. En Irán se reportan al menos 1.200 muertos y miles de heridos, mientras que en Líbano las víctimas superan las 1.000, con 2.584 heridos desde el 2 de marzo, según las cifras de agencias humanitarias y autoridades.
En un informe de UNICEF, el director ejecutivo adjunto de la organización, Ted Chaiban, indicó que la escalada ha dejado “un aula de niños cada día” entre fallecidos o heridos. En total, más de un millón de personas han sido desplazadas en Líbano y 3,2 millones en Irán, de acuerdo con las estimaciones de agencias humanitarias. La violencia también ha causado la muerte de 31 trabajadores sanitarios en Líbano, así como de un trabajador humanitario y un periodista, según los datos recopilados por la ONU y sus asociados.
En Gaza, donde el alto al fuego todavía se mantiene, la oficina de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) señaló que la población continúa enfrentando bombardeos y restricciones de acceso a hospitales, tierras de cultivo y servicios básicos. Diversos informes indican que cientos de personas han quedado con discapacidades permanentes.
El conflicto tiene repercusiones que trascienden la región. El estrecho de Ormuz, que concentra gran parte del tránsito mundial de petróleo y otros productos, se ha convertido en un punto de tensión. Según el director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), Jorge Moreira da Silva, las interrupciones en la zona afectan especialmente a los países en desarrollo de Asia y África y podrían impactar los precios de alimentos y el suministro de energía, con posibles efectos en la seguridad alimentaria en varios países.
Moreira da Silva afirmó que “las interrupciones en el estrecho de Ormuz comprometen el suministro de energía” y que los mercados de fertilizantes se verán afectados, lo que repercutirá en la seguridad alimentaria de naciones como Sudán, Sudán del Sur, Afganistán, Yemen y Somalia, entre otras. Se estima que, a lo largo del año, el número de personas que padecen hambre podría aumentar en decenas de millones.
En cuanto al riesgo nuclear, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la guerra ha llegado a una “etapa peligrosa” tras informes de ataques a instalaciones nucleares en Natanz, Irán, y en Dimona, Israel. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) investiga los incidentes, aunque no se han detectado niveles anormales de radiación. Tedros Adhanom Ghebreyesus afirmó que “los ataques contra instalaciones nucleares crean una amenaza” para la salud pública y el medio ambiente. La OMS ha proporcionado formación a personal de la organización y de las misiones de la ONU en 13 países para responder ante un posible incidente nuclear.
El director de UNOPS subrayó la necesidad de una desescalada y afirmó que no existe solución militar; la salida es una solución diplomática y el pleno cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad. Según esa autoridad, “las personas vulnerables en Oriente Medio y más allá han sufrido suficiente” y la población de la región merece paz, estabilidad y desarrollo sostenible.








