Publicada el: 2 de julio de 2026 :: 7:59 am

Venezuela recibe 47 toneladas de ayuda entre réplicas, desplazamiento, servicios interrumpidos y hospitales bajo presión

Venezuela recibe 47 toneladas de ayuda entre réplicas, desplazamiento, servicios interrumpidos y hospitales bajo presión

Un cargamento de 47 toneladas de suministros de emergencia de UNICEF llegó este martes a Venezuela para asistir a niños y familias afectadas por los terremotos de la semana pasada. Las agencias de la ONU advierten que miles de personas siguen sin hogar y que aumentan los riesgos de separación familiar y enfermedades.

El envío, movilizado desde una reserva humanitaria de la Unión Europea en Copenhague, incluye equipos médicos para atención urgente, partos seguros y cuidado de recién nacidos. También contiene sistemas para purificar y almacenar agua, tiendas para espacios seguros para niños, sillas de ruedas y materiales recreativos.

Junto con otro envío regional que llegó desde Panamá el 28 de junio, los suministros permitirán asistir durante tres meses a más de 100.000 niños y sus familiares. UNICEF calcula que unos 680.000 menores requieren ayuda humanitaria en las zonas afectadas.

La agencia ha movilizado unos 3,5 millones de dólares de sus fondos de emergencia para acelerar el despliegue inicial de suministros y personal. Además, estima que necesita 52 millones de dólares para responder a la emergencia.

“Las familias de los estados afectados necesitan urgentemente agua segura y acceso a atención sanitaria. Muchas duermen al aire libre por miedo a nuevas réplicas”, declaró Roberto Benes, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

Desde los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio, las autoridades han registrado más de 600 movimientos sísmicos adicionales y continúan las operaciones de búsqueda y rescate. De acuerdo con las autoridades venezolanas, 6.461 personas han sido rescatadas de los escombros.

Las autoridades reportan al menos 1.943 muertos, 10.571 heridos y más de 15.800 desplazados. Además, 855 edificios han resultado afectados y más de 2.500 infraestructuras han sufrido algún tipo de daño, incluidos 38 hospitales.

En La Guaira, el estado más afectado, escasean los alimentos y persisten cortes de servicios básicos, agua y comunicaciones, informó ACNUR en Ginebra. Una evaluación en La Guaira, el Distrito Capital y los estados Miranda, Aragua y Carabobo mostró un aumento acelerado de las necesidades humanitarias y de protección.

Muchas familias han tenido que abandonar sus casas o no pueden regresar por los daños y el temor a nuevas réplicas. El 75% de las personas consultadas reportó heridos en sus comunidades; el 56%, muertes; y la mitad se alojaba con familiares o vecinos.

El 39% permanecía en calles, espacios públicos, iglesias, escuelas u otras instalaciones improvisadas. Además, el 17% informó de niños no acompañados o separados de sus familias. Las personas mayores y las personas con discapacidad afrontan riesgos adicionales por su movilidad limitada y el acceso restringido a información digital.

ACNUR advirtió que muchos refugios no cumplen las condiciones mínimas de privacidad, higiene, seguridad y comodidad. Ante ese riesgo, el grupo de protección coordinado por la agencia lanzó una campaña para identificar a los menores, prevenir nuevas separaciones y localizar a sus familiares.

La Organización Panamericana de la Salud, oficina regional de la OMS, alertó de que los servicios sanitarios trabajan por encima de su capacidad por el elevado número de heridos y las afectaciones a la infraestructura. La crisis se agrava porque varios trabajadores de salud de La Guaira siguen desaparecidos, entre ellos quien coordinaba la atención materna en la zona.

Una revisión de 21 establecimientos de salud en Caracas, La Guaira, Miranda y Falcón mostró que tres están en condiciones críticas y seis presentan daños estructurales o funcionan solo parcialmente. Los demás siguen operativos, pero bajo una presión considerable.

Los equipos médicos enfrentan hacinamiento, demoras en cirugías de traumatología, ortopedia y neurocirugía, fallas en bioseguridad y personal exhausto. También se han detectado dificultades en los servicios forenses y de morgues, así como en el registro de víctimas y la localización de personas desaparecidas.

La interrupción de los servicios de agua, saneamiento y salud, junto con el desplazamiento de la población y una cobertura de vacunación limitada antes del desastre, eleva el riesgo de enfermedades como sarampión, difteria y tosferina.

También preocupa la aparición de brotes de dengue, chikunguña, zika, malaria y enfermedades transmitidas por agua contaminada, especialmente en los refugios temporales.



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