Necesidades humanitarias en Cuba persisten pese al suministro de combustible
El coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, alertó este lunes sobre el deterioro de la situación humanitaria en la isla, agravada por la crisis energética y por los efectos del huracán Melissa. En conferencia virtual desde Nueva York, señaló que, pese a la llegada de suministros limitados de combustible, “las necesidades humanitarias en el país siguen siendo muy acuciantes y persistentes”.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y las agencias de Naciones Unidas han presentado un plan de acción revisado que pone el acceso a la energía como eje central de la respuesta. El plan busca asistir a unos 2 millones de personas en 63 municipios de ocho provincias, frente a la meta inicial de un millón beneficiarios.
Según Pichón, “la crisis energética está teniendo un impacto humanitario sistémico y cada vez mayor, que afecta a todos los aspectos de la vida cotidiana en Cuba: la salud, el agua y el saneamiento, los sistemas alimentarios, la educación, el transporte y las telecomunicaciones. Además, el país lleva más de tres meses sin combustible suficiente”. Añadió que, a pesar de los esfuerzos de la Federación Rusa por suministrar combustible, las consecuencias humanitarias “siguen agravándose cada día”.
Entre los datos más preocupantes, la ONU subrayó que se han aplazado más de 96.000 cirugías, incluyendo 11.000 de ellas para niños. También indicó que 32.000 mujeres embarazadas están en riesgo por la inestabilidad en el acceso a servicios prenatales, y que 3.000 niños enfrentan retrasos en la vacunación. La población continúa sufriendo interrupciones eléctricas prolongadas y, en torno a un millón de personas, depende del agua suministrada por camiones. Casi medio millón de niños y adolescentes asisten a jornadas reducidas de clases.
El coordinador agregó que Cuba, con una de las poblaciones de mayor edad de la región, presenta una vulnerabilidad añadida ante fallos en los servicios básicos y la atención médica. “Se trata de personas que dependen del buen funcionamiento de los sistemas y que necesitan que los médicos acudan a los centros de salud”, comentó.
La ONU también indicó que las soluciones propuestas buscan reducir la dependencia del combustible mediante energías renovables, e incluyen sistemas de riego alimentados por energía solar, paneles solares para hospitales y escuelas, refuerzo de infraestructuras de bombeo de agua con energía renovable y la instalación de equipos que garanticen la continuidad de los servicios esenciales.
En cuanto a la financiación, Pichón dijo que la ONU necesita 94 millones de dólares para implementar la respuesta humanitaria y que actualmente el déficit se sitúa alrededor de los 60 millones. El portavoz afirmó que la cooperación internacional es crucial para cubrir ese hueco.








