En Catatumbo, talleres de costura con faldas de Ixora buscan contribuir a la paz
La excombatiente Katerine Avella, firmante de paz y líderesa social en Colombia, ha buscado sinergias entre reincorporación y reconciliación a través de un taller de costura en Caño Indio, Norte de Santander, uno de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación creados por el Acuerdo de Paz. En 2019 nació la asociación Puntadas por la Paz, integrada por cinco mujeres firmantes y tres mujeres de la comunidad, con el objetivo de acompañar la formación, el cuidado y el empoderamiento femenino en un territorio marcado por la violencia.
En 2021, la iniciativa recibió un impulso cuando la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia propuso un taller de alta costura para fortalecer el proyecto. Lina Garcés, economista y fundadora de Lina’s Closet en Cúcuta, se unió a la experiencia; ambas figuras buscaban convertir habilidades textiles en una oportunidad de reconciliación. Garcés relató que, al llegar a Caño Indio, encontraron un entorno de vivienda precaria pero con mujeres con una habilidad mostrada en el manejo de la aguja, la costura y el diseño.
De esa colaboración surgió la marca Ixora, que produjo faldas envolventes con estampados inspirados en la flor Ixora y que simboliza resistencia en el Catatumbo. Hacia finales de 2021 presentaron su primera colección en la biblioteca Julio Pérez de Cúcuta, y, en 2022, Ixora participó por primera vez en Colombiamoda, la feria textil más importante de Colombia; en 2023 y 2024 volvieron como invitadas especiales.
En enero del año pasado, la violencia volvió a afectar la región y el taller de costura cerró para proteger a las trabajadoras. A pesar de la crisis, Ixora fue registrada como marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio, un logro que no celebraron entonces por la incertidumbre de la situación. Las máquinas permanecen en el antiguo ETCR de Caño Indio y las trabajadoras esperan garantías para trasladarse a un nuevo espacio en la zona rural de Cúcuta, en el predio Oripaya, donde el taller permanece cerrado y una bodega guarda 30 faldas sin vender.
La historia de Ixora no se detuvo. Recientemente, la marca obtuvo un proyecto de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) para acompañar a otras mujeres en procesos de autocuidado y apoyo psicológico, marcando una nueva etapa centrada en bienestar y apoyo emocional, además de ingresos. Según Katerine Avella, el proyecto representa un sueño que simboliza mantener viva la asociación y demostrar que es posible construir algo distinto, incluso en condiciones difíciles. Mientras esperan poder reanudar actividades, las líderes continúan visualizando el retorno de las máquinas y la continuidad de Ixora, como una apuesta por la reconciliación y la resiliencia en el Catatumbo.








