Publicada el: 10 de abril de 2026 :: 12:01 pm

Niños autistas en Gaza enfrentan desplazamiento y violencia durante el conflicto

Niños autistas en Gaza enfrentan desplazamiento y violencia durante el conflicto

En la Franja de Gaza, las familias que viven con niños autistas enfrentan una lucha diaria por proteger a sus hijos en medio de la guerra, el desplazamiento y el colapso de los servicios de atención y rehabilitación. Mientras el mundo conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo el 2 de abril, estas familias señalan que el desafío ya no se limita a brindar tratamiento, sino que se ha convertido en una necesidad de seguridad y estabilidad básicas.

Una corresponsal de Noticias ONU visitó a varias de estas familias y constató las condiciones difíciles en que viven, especialmente ante la continuidad de los combates y sus repercusiones para el cuidado de los menores con autismo. En Sheikh Radwan, al norte de Gaza, la familia de Layan Abu Qusa, de 16 años, convive entre los escombros de su casa destruida, en un entorno que, según su padre, agrava los retos de su salud.

Hammad Qusa explicó que, incluso antes del estallido de la guerra, Layan necesitaba atención médica y rehabilitación regular, pero la escasez de recursos y la capacidad operativa limitada en Gaza impedían cubrir esas necesidades. “Antes de la guerra en la Franja de Gaza, mi hija Layan necesitaba un programa de tratamiento médico, además de un programa de rehabilitación. Sin embargo, la limitada capacidad operativa en Gaza, junto con las limitaciones económicas de la familia, nos impidieron cubrir las necesidades de Layan”, afirmó el padre.

Con la edad, las dificultades se intensifican. La familia indicó que, a medida que Layan crece, se presentan retos más complejos para su manejo diario y su comportamiento dentro del hogar. La destrucción de su vivienda ha hecho que el cuidado sea aún más complejo y que el entorno circundante sea menos seguro, obligando a sus familiares a vigilarla las 24 horas y a que alguien permanezca dentro de la casa durante el día, lo que limita la movilidad y la productividad familiar.

Otro caso es el de Yahya, hijo de Islam Shamali. La guerra interrumpió el progreso que Yahya había mostrado en centros especializados y con seguimiento médico en Gaza, y su estado se deterioró tras el estallido. La familia buscó tratamiento en Egipto, donde su estado mostró mejoras significativas. “Antes de la guerra, Yahya solía ir a centros especializados y hacer seguimiento con médicos. Viajamos a Egipto para recibir tratamiento, donde su estado mejoró y alcanzó etapas avanzadas”, explicó Shamali. A su regreso, las interrupciones del movimiento y la inestabilidad continuaron afectando su recuperación.

Shamali señaló que, tras un periodo de tratamiento en Egipto, regresar a Gaza coincidió con la guerra. “Tras un año de tratamiento en Egipto, regresamos a la Franja de Gaza y, solo una semana después, estalló la guerra. Tuvimos que huir, y el estado de Yahya empeoró debido al constante movimiento de un lugar a otro”, afirmó. Añadió que los niños con autismo suelen no percibir los peligros y que las interrupciones en la rutina diaria impactan directamente en su salud. “Los niños con autismo necesitan estar en lugares seguros, porque no entienden la naturaleza del peligro”, dijo.

Antes de la guerra, la Franja ya sufría una escasez de personal profesional cualificado y de servicios de rehabilitación. Reem Jaarour, jefa de Programas de Autismo de Dolphin Society for Education and Community Development, señaló que la disponibilidad de médicos y centros de atención era limitada incluso antes del conflicto, y que durante la guerra las familias se vieron obligadas a asumir roles de apoyo y, en muchos casos, de intervención especializada sin la capacitación adecuada. “Durante la guerra, los padres se vieron obligados a asumir los roles de apoyo, cuidador e incluso especialista… no todos los padres estaban cualificados o eran capaces de tratar con sus hijos de esta manera”, afirmó Jaarour, subrayando el impacto en las habilidades comunicativas y el desarrollo de los niños.

En Gaza no existen estadísticas precisas para estimar cuántos niños viven con autismo, pero los profesionales del sector calculan que son cientos. La situación se agrava por denuncias de negligencia oficial, servicios de rehabilitación deficientes y una experiencia limitada en centros de cuidado, según los especialistas.

Con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el Secretario General de la ONU reiteró la importancia de que las personas con autismo participen plenamente en la sociedad, señalando que la educación inclusiva, el empleo y los sistemas de salud accesibles son claves para garantizar oportunidades. António Guterres pidió renovar el compromiso para construir un mundo más inclusivo y con mayor trato equitativo para todas las personas, incluidas las personas autistas.