Líbano y Siria, Estrecho de Ormuz, UNRWA y Mandani
Más de 200.000 personas han cruzado desde el Líbano hacia Siria desde el inicio del conflicto hace un mes, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). La mayor parte de los desplazados son personas que huyen de los bombardeos en Beirut y en otras zonas del país, indicó la representante de ACNUR en Siria, Asseer Al-Madaien, en declaraciones a periodistas en la sede de la ONU en Ginebra. Al-Madaien afirmó que los refugiados llegan agotados, traumatizados y con muy pocas pertenencias.
La gran mayoría de los desplazados, unos 180.000, son sirios, entre ellos refugiados que ya habían buscado refugio en el Líbano. Unos 28.000 libaneses también han cruzado a Siria para huir de los ataques. En el Consejo de Seguridad, el coordinador humanitario de la ONU, Tom Fletcher, señaló que las hostilidades continúan en el sur del Líbano, así como en los suburbios del sur de Beirut y en partes del valle de Bekaa, y añadió que cientos de miles de civiles siguen en peligro, con avances militares que estarían afectando a pueblos enteros.
Además, la captura de la situación en la región se suma a una encrucijada humanitaria más amplia, con el hambre y la interrupción de las cadenas de suministro que afectan a diversos lugares. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que el encarecimiento de los precios de los alimentos podría intensificarse por dificultades logísticas y mayores costos de transporte, en un contexto en el que se proyecta que unas 45 millones de personas en el mundo podrían enfrentar hambre aguda para junio si persiste la financiación insuficiente para las operaciones humanitarias.








