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A fecha de 8 de abril, al menos 733 personas habían muerto y 1.913 habían resultado heridas desde el alto el fuego del 10 de octubre, según el Ministerio de Salud de Gaza. Nuestros equipos han respondido cada mes a múltiples incidentes con víctimas masivas, atendiendo al menos a 244 pacientes por heridas causadas por ataques israelíes, entre ellos numerosos niños y niñas.
Desde el alto el fuego, hemos realizado más de 40.000 curas a pacientes con heridas por traumatismos violentos, incluidos disparos, explosiones u otros tipos de armas. Desde el 10 de octubre de 2025, nuestros equipos médicos han tratado más de 15.000 casos de trauma solo en nuestros dos hospitales de campaña, tanto por lesiones recientes como por heridas que requieren atención a largo plazo. Solo en la nuestra clínica en Ciudad de Gaza se han realizado más de 18.000 curas, de las cuales más del 60% correspondían a heridas traumáticas.
“Seis meses después, el alto el fuego no ha logrado poner fin al genocidio contra la población palestina en Gaza, y las autoridades israelíes siguen imponiendo condiciones destinadas a destruir las condiciones de vida. A pesar de la reducción de la intensidad de la violencia, los ataques israelíes continúan y la situación sigue siendo catastrófica. Las necesidades de la población son enormes, pero las autoridades israelíes han seguido restringiendo de forma sistemática la entrada de ayuda humanitaria”, afirma Claire San Filippo, nuestra responsable de emergencias.
La población sufre escasez de agua potable, alimentos, electricidad y acceso a la atención sanitaria. El sistema de salud, ya devastado, se ve aún más asfixiado por los obstáculos a la ayuda y por la retirada del registro de 37 ONG internacionales por parte de Israel, entre ellas MSF, que prestábamos asistencia vital en Gaza. Desde el 1 de enero de 2026, las autoridades israelíes no han permitido introducir ningún tipo de suministro médico o humanitario en Gaza. Al mismo tiempo, Israel también bloquea la mayoría de las evacuaciones médicas de pacientes que necesitan atención especializada fuera de Gaza. Actualmente, más de 18.500 personas siguen en lista de evacuación médica, incluidos 4.000 niños, según la OMS.
Nuestros centros médicos afrontan una escasez crítica y desabastecimiento de medicamentos y material sanitario, incluyendo gasas, compresas y equipamiento médico estéril (guantes, batas y desinfectantes para superficies), así como fármacos para enfermedades crónicas, como la insulina. Estas carencias afectan a tratamientos esenciales para enfermedades crónicas, aumentan el sufrimiento de la población y vulneran su dignidad.
“Todas las personas mayores de nuestra familia han fallecido durante esta guerra catastrófica”, relata Rami Abu Anza, uno de nuestros enfermeros en Gaza. “Todas padecían enfermedades crónicas y sufrieron por la falta de medicamentos, además de las duras condiciones de vida y el colapso del sistema sanitario”.
“Sufrimos mucho para conseguir tratamiento”, cuenta Mohammed Abo Zaina, paciente de 69 años de nuestro programa de enfermedades crónicas. “No encontramos medicamentos para la tensión,








