Publicada el: 29 de abril de 2026 :: 7:14 am

Libaneses: decidieron quedarse

Libaneses: decidieron quedarse

Por Maryam Srour, responsable de comunicación de MSF en el Líbano

La guerra en el Líbano, que actualmente se encuentra bajo un alto el fuego frágil que puede romperse en cualquier momento y en la que Israel continúa ocupando una amplia franja del sur del país, demoliendo aldeas y atacando objetivos, ha tenido un impacto devastador en el sistema de salud y en el personal sanitario. Los bombardeos de las fuerzas israelíes han causado más de 1.000 muertos y cerca de 3.000 heridos en menos de un mes y medio, mientras que los ataques contra equipos de primera intervención, así como contra hospitales y centros de salud y zonas circundantes, han dejado un balance de más de 100 trabajadores sanitarios muertos y 233 heridos, en un total de 147 ataques documentados desde el 2 de marzo hasta el inicio de la tregua. A pesar de ello, los profesionales médicos y paramédicos libaneses han seguido trabajando bajo una presión inmensa.

En el sur del Líbano han tenido que enfrentarse a la afluencia casi diaria de heridos y fallecidos que llegaban tras los ataques. Los pacientes, entre ellos una gran cantidad de niños, llegaban con lesiones graves, como hemorragias masivas, amputaciones traumáticas y heridas abiertas. Y en muchos casos, entre los heridos a los que tenían que atender, también había familiares o conocidos.

En Nabatieh, como en tantas otras localidades del sur del país, miles de personas han sido desplazadas por la fuerza a causa de los bombardeos masivos e indiscriminados y de las órdenes de evacuación generalizadas emitidas por el Gobierno de Israel. Sin embargo, muchas otras optaron por quedarse a pesar del peligro. En el Hospital Público de la ciudad, unas 42 familias —personal médico y sus hijos— se refugiaron en el interior del centro.

El objetivo era evitar desplazamientos para reducir mayores riesgos. A solo unos kilómetros de distancia, el personal del Hospital Najdeh Chaabiye también estuvo respondiendo a incidentes con múltiples víctimas mientras se refugiaba dentro del centro, ya que desplazarse por la ciudad era extremadamente peligroso debido a los continuos ataques de las fuerzas israelíes. Incluso para obtener los suministros más básicos era necesario recurrir a ambulancias que debían viajar a otras ciudades.

Durante los 46 días de ofensiva, nadie ni nada podía sentirse a salvo y se han dado numerosos casos en los que los equipos médicos fueron alcanzados mientras atendían a los pacientes heridos. En muchas otras ocasiones, ni siquiera se les permitía llegar hasta ellos. En este periodo de 46 días, al menos seis hospitales se vieron obligados a cerrar, mientras que muchos otros sufrieron daños.

El Dr. Ahmad Zreik, médico generalista que ha permanecido todo este tiempo en el Hospital Público de Nabatieh, contó que, apenas unas horas después de hablar con un compañero paramédico y de despedirse de él, tuvo que enfrentar el duro trago de recibir su cadáver en el propio hospital. «Esa misma mañana estuvimos un buen rato juntos ahí fuera; charlando tranquilamente. Luego se marchó para atender una emergencia y se acabó. Su equipo sufrió los efectos de un nuevo ataque, él fue alcanzado de lleno y murió a causa de las heridas