Persisten peligrosas brechas en la respuesta al brote de Ébola en República Democrática del Congo
La organización señaló que, pese a la reciente ampliación de la respuesta, esas carencias siguen debilitando los esfuerzos para controlar el brote. MSF pidió una respuesta urgente y proporcional a la magnitud de la emergencia.
“Un mes después, el brote de ébola avanza más rápido que los esfuerzos de respuesta”, afirmó Kate White, coordinadora médica de emergencias de MSF en la RDC.
White añadió que nadie conoce la verdadera magnitud del brote ni con precisión dónde se está propagando en el país. Según dijo, muchos centros de tratamiento de Ituri están desbordados y numerosos pacientes llegan en fases avanzadas de la enfermedad.
La enfermedad se propaga por las provincias orientales de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, con cerca del 95% de los casos en Ituri. La respuesta está liderada por el Ministerio de Salud congoleño y cuenta con apoyo de varios socios internacionales.
Sin embargo, la inseguridad dificulta el acceso a algunas comunidades. Incluso en las zonas más estables, MSF advirtió que siguen siendo insuficientes la detección de casos, las pruebas diagnósticas, la identificación de contactos y el seguimiento de la transmisión.
En la vecina Uganda, las autoridades sanitarias también han notificado 19 casos confirmados. En la RDC, las autoridades han informado oficialmente de más de 650 casos confirmados y más de 130 muertes, aunque MSF considera que esas cifras solo reflejan parte de la realidad.
“Las pruebas diagnósticas siguen siendo una de las principales debilidades de la respuesta”, señaló White, a pesar de las mejoras recientes en la capacidad de laboratorio y de la llegada de cientos de pruebas móviles al este de la RDC, diseñadas para el virus Bundibugyo.
La organización añadió que muchas comunidades, sobre todo en zonas afectadas por la inseguridad, siguen teniendo acceso limitado a esas pruebas. Los centros de tratamiento también afrontan retrasos en la recepción de los resultados de laboratorio.
En las áreas afectadas, millones de personas llevan décadas viviendo entre conflictos, desplazamientos recurrentes, carencias crónicas en la atención sanitaria y una respuesta humanitaria limitada. MSF sostiene que ese contexto dificulta la contención del brote.
En Ituri, donde la organización lleva décadas trabajando, ha observado miedo y desconfianza en algunas comunidades, que recelan de la llegada repentina de equipos de respuesta al ébola.
“Poner en marcha actividades y explicar la enfermedad no basta para generar confianza”, dijo Frederic Lai Manantsoa, coordinador de emergencias de MSF en la RDC. “Es necesario escuchar las preocupaciones de las comunidades y permitir que participen en el diseño de la respuesta”.
MSF recordó que este brote se suma a otras emergencias sanitarias que llevan años sin una respuesta adecuada. También insistió en que mantener el acceso a la atención sanitaria habitual es tan importante como controlar el brote.
“Las mujeres embarazadas siguen necesitando atención materna, los niños vacunas y los pacientes tratamiento para enfermedades como la malaria y el cólera”, afirmó White. “Mantener la atención sanitaria rutinaria también ayuda a reforzar la vigilancia del ébola”.
Aunque los casos confirmados en Kivu Norte y Kivu Sur siguen siendo relativamente bajos, ambas provincias enfrentan desafíos similares en vigilancia y diagnóstico. En Kivu Norte solo hay un laboratorio para analizar muestras de sangre y los resultados pueden tardar varios días.
Además, al no existir un sistema automatizado para enviar los resultados a los centros sanitarios, en ocasiones puede pasar casi una semana antes de recibirlos. MSF también está desplegando equipos en zonas remotas e inseguras para reforzar la detección y la respuesta.
“Este brote aún puede controlarse, pero la ventana de oportunidad se está estrechando”, afirmó Lai Manantsoa. “Es urgente reforzar el diagnóstico, la vigilancia, el acceso a la atención sanitaria y la participación comunitaria”.








