Publicada el: 29 de abril de 2026 :: 7:48 am

América Latina y el Caribe se acostumbran a un crecimiento económico moderado

América Latina y el Caribe se acostumbran a un crecimiento económico moderado

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que el crecimiento de la región para 2026 será del 2,2%, una décima menos que la proyección anterior de 2,3%.

Por cuarto año consecutivo, la región registra un crecimiento cercano al 2%, un techo bajo que refleja una incapacidad estructural para despegar en un contexto internacional que se ha ido endureciendo. Desde diciembre de 2025, el escenario externo se ha debilitado, especialmente por el conflicto en Oriente Medio, que ha aumentado la volatilidad de los mercados y elevado el precio del petróleo, que ha subido un 74% en lo que va de 2026 respecto a finales de 2025.

A nivel global, los precios de los alimentos también se han encarecido, y la Organización Mundial del Comercio estima que el comercio mundial crecerá apenas un 2,7% en 2026, frente al 4,7% de 2025. Paralelamente, la economía de los grandes socios de la región (China, la Zona Euro e India) se ha desacelerado, mientras que los bancos centrales, preocupados por la inflación, han adoptado posturas más cautelosas, y las condiciones financieras se perciben menos favorables que hace pocos meses.

El consumo en la región se enfría y la inversión muestra signos timidísimos de recuperación; el empleo crecerá solo un 1,1% en 2026 (frente a 1,5% en 2025). En ese marco, la inflación promedio de la región superará el 3% en 2026, frente al 2,4% de 2025, con impacto particular en América del Sur por la volatilidad cambiaria y el aumento de costos de importación.

Un mapa desigual
De los 33 países de la región, 24 crecerán menos en 2026 que en 2025. En América del Sur, el crecimiento será de 2,4% (frente al 2,9% de 2025). América Central crecerá 2,2% (similar al 2,3% del año anterior), y si se excluye a Cuba y Haití, que sufren contracciones, el promedio sube a 3,9%.

El Caribe de habla no hispana registra un crecimiento del 5,6% gracias al impulso de Guyana; si se excluye a ese país, la subregión apenas alcanzará el 1,2%.

En resumen, nueve países crecerán 4% o más, otros ocho lo harán entre el 3% y el 4%, trece crecerán menos del 3% y tres tendrán contracciones.

El fondo del problema: baja capacidad de crecer
El dato del 2,2% no es una catástrofe puntual; es un síntoma crónico. La región lleva años atrapada en una trampa de bajo crecimiento, alta exposición a los vaivenes del mundo y poca capacidad para encender motores propios, con riesgos que no desaparecen ante condiciones financieras restrictivas, inflación alimentaria y energética, y volatilidad cambiaria. Además, en algunos países persisten problemas estructurales más profundos: restricciones externas, margen de maniobra político agotado e instituciones frágiles.

Por eso, el mensaje final de la CEPAL no es solo económico, es político: «Ampliar la movilización de recursos internos y externos, y fortalecer la gobernanza son factores fundamentales para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica, en un entorno global cada vez más incierto.»