Publicada el: 30 de abril de 2026 :: 7:10 am

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Un informe publicado por MSF hoy indica que las autoridades israelíes han utilizado el acceso al agua como arma contra los palestinos, privando sistemáticamente a la población de Gaza del suministro de agua como castigo colectivo. MSF instó a restablecer de inmediato el abastecimiento en los niveles necesarios y pidió a los aliados de Israel que ejerzan su influencia para presionar a Israel a garantizar el acceso humanitario, incluidas las necesidades de infraestructuras hídricas.

La privación deliberada de agua, sostiene MSF, es parte integral del genocidio de Israel. El informe titulado “El agua como arma: la destrucción y privación de agua y saneamiento por parte de Israel en Gaza” documenta que el uso repetido del agua como arma no constituye un hecho aislado, sino un patrón recurrente, sistemático y acumulativo. Esto se produce junto al asesinato directo de civiles, la devastación de centros de salud y la destrucción de viviendas, lo que provoca desplazamientos masivos; en conjunto, constituyen la imposición deliberada de condiciones destructivas e inhumanas a la población palestina de Gaza.

“Las autoridades israelíes saben que sin agua la vida se acaba, y sin embargo han destruido de forma deliberada y sistemática las infraestructuras hidráulicas de Gaza, al tiempo que bloquean constantemente el acceso a suministros relacionados con el agua”, afirma Claire San Filippo, responsable de emergencias de MSF. “Hay palestinos que han resultado heridos y han perdido la vida simplemente por intentar acceder a este bien básico”, añade San Filippo. “Esta privación, unida a las pésimas condiciones de vida, al hacinamiento extremo y a un sistema sanitario colapsado, crea una tormenta perfecta para la propagación de enfermedades”.

Según Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial, Israel ha destruido o dañado casi el 90% de las infraestructuras de agua y saneamiento de Gaza, incluidas plantas desalinizadoras, pozos, tuberías y sistemas de alcantarillado. MSF ha documentado que el Ejército israelí ha disparado contra camiones cisterna identificados y ha destruido pozos que constituían un salvavidas para decenas de miles de personas. Con frecuencia se registran incidentes violentos durante la distribución de agua, con heridos entre palestinos y trabajadores humanitarios, además de daños al equipamiento.

“Mi nieto estaba en Nuseirat, en julio de 2025. Fue a buscar agua potable”, recuerda Hanan, una mujer palestina desplazada en la Ciudad de Gaza. “Estaba haciendo cola con otros niños, y ellos [las fuerzas israelíes] lo mataron. Tenía 10 años… Ir a buscar agua no debería ser peligroso”.

El resultado acumulativo de la escasez de agua provocada por las autoridades israelíes es que, sencillamente, no es posible proporcionar agua suficiente a la población. Según MSF, tras las autoridades locales, la organización es el mayor productor y uno de los principales distribuidores de agua potable en Gaza; sin embargo, entre mayo y noviembre de 2025, una quinta parte de las distribuciones de agua realizadas por MSF se quedaron sin agua, ya que los camiones no podían transportar agua suficiente para todas las personas que la requerían. Las órdenes de desalojo del Ejército israelí han impedido a los equipos de MSF acceder a zonas a las que habían suministrado agua a cientos de miles de personas, lo que provocó la interrupción de servicios esenciales y la pérdida de infraestructuras vitales.

Las autoridades israelíes han obstaculizado la entrada de materiales esenciales de agua y saneamiento en Gaza. Desde octubre de 2023, han cortado o restringido estrictamente el suministro de electricidad, combustible y materiales como generadores, sus repuestos y aceite de motor, fundamentales para el funcionamiento de los sistemas de tratamiento y distribución de agua. Una de cada tres de las solicitudes de MSF para introducir suministros críticos de agua y saneamiento ha sido rechazada o ha quedado sin respuesta. Estos suministros incluyen unidades de desalinización de agua, bombas, cloro y otros productos químicos para tratar el agua, depósitos de agua, repelentes de insectos y letrinas. Muchos de los artículos aprobados por las autoridades israelíes fueron posteriormente rechazados en la frontera.

“Necesitamos agua”, dice Ali, un palestino desplazado que vive en un campamento en Deir al Balah. “No tiene sentido. Es como si le estuviéramos pidiendo al mundo lo indispensable para vivir”.

Las consecuencias de esta privación de acceso al agua son amplias para la salud, la higiene y la dignidad, especialmente para las mujeres y las personas con discapacidad. El acceso a la higiene básica, que incluye agua limpia, jabón, pañales y productos de higiene menstrual, se ha vuelto extremadamente difícil. Se observan prácticas como cavar hoyos en la arena para retretes, que se inundan y contaminan el entorno y las aguas subterráneas con heces.

La falta de acceso al agua y a la higiene, sumada a condiciones de vida precarias e indignas —tiendas de campaña superpobladas y refugios improvisados—, también agrava las enfermedades, entre ellas infecciones respiratorias, enfermedades de la piel y diarreicas. Las enfermedades cutáneas representaron casi el 18% de las consultas de atención sanitaria general en 2025, y entre mayo y agosto de 2025 casi una cuarta parte de las personas padeció una enfermedad gastrointestinal en el mes anterior.

MSF es, tras las autoridades locales, el mayor productor de agua potable en la Franja de Gaza. En marzo de 2026, gracias a mejoras graduales pese a las condiciones extremadamente restrictivas, se produjeron o distribuyeron más de 5,3 millones de litros de agua al día en Gaza, cantidad que cubre las necesidades mínimas de más de 407.000 personas (una quinta parte de la población de la Franja). Durante el mes de marzo se distribuyeron más de 100 millones de litros, lo que equivale a 1.507 kilómetros de bidones de 20 litros alineados, una distancia que se podría medir desde Riad hasta Amán o desde Madrid hasta Turín.