Publicada el: 12 de mayo de 2026 :: 7:42 am

Sudamérica registra la mayor pérdida de bosques del planeta en la última década

Sudamérica registra la mayor pérdida de bosques del planeta en la última década

Un nuevo informe de las Naciones Unidas indica que Sudamérica perdió más bosques que cualquier otra región del mundo entre 2015 y 2025, con una pérdida estimada de unos 41 millones de hectáreas durante la década, lo que equivale a un promedio de 4,10 millones por año. La cifra incluye más de 10 millones de hectáreas de bosques primarios, ecosistemas antiguos y densos que son difíciles de reemplazar y que desempeñan un papel clave para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación del clima.

En el contexto global, los bosques siguen ocupando un lugar central en los esfuerzos para combatir el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Varios gobiernos se han comprometido a detener y revertir la deforestación para 2030, mientras científicos y organismos internacionales subrayan el papel de los bosques para almacenar carbono, regular el ciclo del agua y sostener millones de medios de vida. No obstante, el informe subraya la brecha entre estos compromisos y la realidad en terreno: la meta de aumentar la superficie forestal mundial en un 3% para 2030, establecida en el Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques, sigue fuera de rumbo. El Secretario General António Guterres señala en el prólogo que los bosques son entre los recursos naturales más vitales del planeta y advierte que enfrentan crecientes amenazas derivadas de la deforestación, el incremento de las temperaturas, la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas.

No todo lo verde es bosque. Aunque la pérdida neta de bosques a nivel mundial sigue siendo menor que la registrada en los años noventa, el informe indica que el ritmo volvió a aumentar en la última década. Entre 2015 y 2025, el planeta perdió más de 40 millones de hectáreas de bosque, frente a una caída anual promedio menor en la década anterior. La pérdida de bosques primarios, sin embargo, se redujo respecto del periodo anterior; aun así, estos ecosistemas especialmente valiosos siguen desapareciendo a un ritmo de 1,61 millones de hectáreas al año. Un bosque primario no es simplemente un grupo de árboles viejos: es un sistema vivo que ha evolucionado durante siglos, capaz de almacenar más carbono, sostener mayor biodiversidad, regular mejor el agua y resistir con más fuerza sequías, incendios y plagas que muchos bosques jóvenes o plantaciones recientes. En la práctica, esto significa que, aunque los bosques reforestados puedan compensar estadísticamente la pérdida de bosques antiguos, no pueden reproducir su biodiversidad ni su capacidad de almacenamiento de carbono a corto plazo.

La expansión agrícola continúa siendo el principal motor de la deforestación a nivel mundial. La demanda de alimentos, ganado, cultivos comerciales y leña sigue empujando la frontera forestal en regiones de África, Sudamérica y Asia. El crecimiento urbano, el desarrollo de infraestructuras y el aumento de la población también incrementan la presión sobre los bosques. Por eso, advierte el informe, proteger los bosques no depende solamente de políticas forestales: también exige decisiones en otros sectores, especialmente agricultura, energía, transporte y planificación territorial.

La presión humana se ve además afectada por la amenaza cada vez mayor del cambio climático. Incendios forestales, sequías, olas de calor, plagas y enfermedades están afectando cada vez más a los ecosistemas forestales, incluso en regiones donde la deforestación se ha estabilizado. El informe alerta de que los riesgos climáticos están creciendo más rápido que la capacidad de respuesta de muchos países. Asimismo, aunque los bosques siguen absorbiendo grandes cantidades de carbono, el informe advierte que esa función podría debilitarse: en 2023, el sumidero global de carbono terrestre cayó a su nivel más bajo en dos décadas.

El informe identifica también una enorme brecha financiera. La financiación mundial destinada a la gestión forestal sostenible alcanzó 84.000 millones de dólares en 2023, muy por debajo de los 300.000 millones anuales que serían necesarios para 2030. La situación es especialmente difícil en países de ingresos bajos y medios, donde los bosques enfrentan fuertes presiones económicas y existen menos recursos para protegerlos.

Progreso, pero no suficiente. El informe no es completamente sombrío: a nivel mundial hay más áreas protegidas, mejores sistemas de monitoreo, programas de restauración y países que han fortalecido sus políticas forestales. En América Latina, el informe recoge avances en áreas como restauración forestal, monitoreo y gestión de datos —incluidos Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica— así como reformas vinculadas a la participación y reconocimiento de Pueblos indígenas y comunidades locales en países como México, Bolivia y Guatemala. También destaca que cada vez más gobiernos integran los bosques en sus estrategias climáticas y de desarrollo, y aumentan los compromisos de restauración forestal en distintas regiones del mundo. Pero el avance sigue siendo insuficiente: de las 26 metas forestales evaluadas, solo siete se consideran ampliamente encaminadas. Dos de las más importantes, revertir la pérdida de bosques y erradicar la pobreza extrema entre las poblaciones que dependen de ellos, siguen fuera de rumbo.

El Informe 2026 sobre los Objetivos Forestales Mundiales ofrece la evaluación global más reciente sobre los avances en la implementación de los seis Objetivos Forestales Mundiales y sus 26 metas asociadas del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques 2017–2030.

La cifra de más de 40 millones de hectáreas corresponde a una pérdida neta mundial. Entre 2015 y 2025, Sudamérica perdió en promedio 4,10 millones de hectáreas al año y África 2,96 millones, mientras que Asia