Atacan servicios de salud desbordados por grandes necesidades en Sudán
En Tawila, relató que entró en un hospital en pleno entorno desértico y sofocante y vio una unidad neonatal de cuidados intensivos dentro de una tienda de campaña, con doble aislamiento, aire acondicionado y atención especializada para recién nacidos.
También subrayó que MSF no solo ofrece atención primaria, vacunación, respuesta a brotes y agua y saneamiento, sino todos los niveles de atención, incluida la salud sexual y reproductiva.
Añadió que hay reconstrucción y rehabilitación de hospitales en Nyala y Zalingei junto al Ministerio de Salud. Pese a las dificultades, dijo que ese nivel de atención le hizo sonreír.
Las necesidades humanitarias, advirtió, son muy preocupantes. Con la temporada de lluvias pueden aumentar los brotes de cólera y malaria, además de las dificultades para llegar a centros sanitarios, lo que podría elevar las muertes.
Otra preocupación son los ataques contra la atención médica. Sostuvo que no solo son enormes las necesidades, sino que los propios servicios que intentan responder a ellas están siendo atacados.
Denunció además brechas graves en la respuesta humanitaria. Por los recortes globales de financiación, en Darfur hay menos organizaciones de las que deberían y en Darfur Central se retiró el apoyo a más de 45 centros de atención primaria.
En los campamentos de los alrededores de Tawila, donde viven cientos de miles de personas, dijo haber visto condiciones muy duras: una comida al día, sed, largas colas para conseguir agua y suministros cada vez más escasos.
Los refugios están hechos de juncos y hierba, y las letrinas de emergencia ya están llenas. Con las lluvias, explicó, el riesgo sanitario aumenta porque muchas personas terminan haciendo sus necesidades al aire libre.
El aislamiento también complica el acceso. Algunos proyectos en Jebel Marra solo se alcanzan tras varias horas en burro y pueden quedar incomunicados en la temporada de lluvias; entre localidades con hospitales, los trayectos toman entre cuatro y seis horas en coche.
Para una mujer en trabajo de parto o una persona con una lesión urgente, llegar a un centro de salud es muy difícil. El transporte cuesta dinero, suele hacerse en carros tirados por burros y consume un tiempo que debería destinarse al tratamiento.
Los ataques reiterados contra hospitales y personal generan miedo, señaló. Citó los ataques con drones contra el hospital de Al Jabalain, en el estado del Nilo Blanco, y en Ad Daein, en Darfur Oriental, que causaron muertes de pacientes y trabajadores.
MSF recuerda a las partes en conflicto sus obligaciones bajo el derecho internacional y sostiene que los hospitales deben ser espacios protegidos. Aun así, poco puede defender un centro sanitario frente a un ataque masivo con drones.
En cuanto a la paz, Abdelmoneim dijo ser realista y no ver señales de que la guerra vaya a terminar pronto. Afirmó que se trata de una crisis de escala global.
En ese contexto, dijo centrarse en los pequeños actos de cuidado y solidaridad. Señaló que la hospitalidad y la determinación de apoyarse mutuamente siguen muy presentes en la sociedad sudanesa y también dentro de MSF.
La violencia sexual, añadió, forma parte del conflicto en todo Sudán. En reuniones comunitarias en Tawila, las mujeres dijeron saber dónde recibir atención médica e incluso conocer a parte del personal de MSF que presta esos servicios.
A su juicio, eso muestra que la población sabe dónde buscar ayuda, aunque también revela lo extendida que está esa violencia. Quiso que se entienda además que se trata de una guerra contra la población civil.
Recordó que hay desplazamientos masivos, ataques contra la atención sanitaria y un colapso casi total del sistema de salud. También mencionó la falta de electricidad, red telefónica y sistema bancario operativo, junto con la caída de la economía.
A ese panorama se suman brotes de enfermedades, desnutrición, una crisis de salud materna, violencia sexual y violencia étnica. Concluyó que las partes en conflicto deben respetar y proteger a la población civil.
Abdelmoneim visitó Tawila, en Darfur Norte; Zalingei y Rokero, en Darfur Central; Nyala y Kas, en Darfur Sur; y El Geneina, en Darfur Occidental.








