Los avances en medicina no llegan a todos
Entre las principales amenazas figuran la pandemia de COVID-19, los recortes de financiación y el aumento de los riesgos ambientales.
En el lado positivo, las nuevas infecciones por VIH cayeron un 40% entre 2010 y 2024. También bajó el consumo de tabaco y alcohol desde 2010, y se redujo un 36% el número de personas que necesitan intervenciones por enfermedades tropicales desatendidas.
Además, 961 millones de personas ganaron acceso a agua potable gestionada de forma segura entre 2015 y 2024, y 1.600 millones accedieron a instalaciones básicas de higiene en ese mismo periodo.
Pese a esos avances, la incidencia de la malaria aumentó un 8,5% desde 2015. La anemia afecta al 30,7% de las mujeres en edad reproductiva, sin mejoras en la última década.
El sobrepeso entre menores de cinco años alcanzó el 5,5% en 2024, y la violencia de pareja afecta a una de cada cuatro mujeres en el mundo.
«Estos datos muestran tanto avances como desigualdades persistentes», declaró el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. «Muchas personas, especialmente mujeres, niños y comunidades desatendidas, siguen sin tener las condiciones básicas para una vida saludable».
El progreso hacia la cobertura sanitaria universal se ha ralentizado. El índice global de cobertura de servicios sanitarios pasó de 68 a 71 entre 2015 y 2023.
En 2022, 1.600 millones de personas cayeron en la pobreza por los gastos sanitarios directos, y una cuarta parte de la población mundial enfrentó dificultades financieras por costes de salud.
La cobertura de vacunación infantil sigue por debajo de los objetivos, y las brechas de inmunidad están contribuyendo a brotes de enfermedades prevenibles. Aunque la mortalidad materna ha caído un 40% desde 2000, sigue siendo casi tres veces superior a la meta de 2030.
La mortalidad en menores de cinco años ha disminuido un 51%, pero muchos países no alcanzarán los objetivos. Entre 2020 y 2023, la pandemia de COVID-19 se asoció a unos 22,1 millones de muertes en exceso, más del triple de las muertes oficialmente reportadas.
La pandemia revirtió una década de avances en la esperanza de vida, cuya recuperación sigue siendo incompleta y desigual entre regiones.
El informe también alerta sobre graves deficiencias en los datos sanitarios. Solo el 18% de los países reportan datos de mortalidad a la OMS en el plazo de un año, y casi un tercio nunca ha notificado las causas de muerte.
De los 61 millones de muertes estimadas en 2023, solo un tercio se reportó con información sobre la causa, y apenas una quinta parte contaba con datos codificados de calidad.
«Las lagunas de datos limitan gravemente la capacidad de monitorear tendencias sanitarias en tiempo real y diseñar respuestas eficaces», advirtió Alain Labrique, director del Departamento de Datos, Salud Digital, Analítica e Inteligencia Artificial de la OMS.








