Publicada el: 16 de mayo de 2026 :: 7:09 am

Enfermeras y enfermeros, empáticos y esenciales

Enfermeras y enfermeros, empáticos y esenciales

El personal de enfermería es clave en los sistemas de salud de todo el mundo y una pieza central de la acción médico-humanitaria. Más de 10.000 enfermeras y enfermeros trabajan en las operaciones, el mayor grupo profesional dentro de ellas, para prestar atención sanitaria esencial.

Muchas veces lo hacen en sus propias comunidades y, al mismo tiempo, soportan el peso de crisis colectivas. También contribuyen de forma decisiva a la resiliencia de las personas.

La escasez mundial de personal sanitario golpea con especial dureza a la enfermería. Según el informe State of the World’s Nursing de 2025, los países de bajos ingresos tienen una densidad de enfermeras 10 veces menor que la de los países de altos ingresos.

Las emergencias humanitarias desplazan a personal sanitario y alteran los sistemas en los que trabaja, lo que pone en riesgo el acceso a cuidados esenciales y la vida de quienes los necesitan.

Jean Stowell, primera responsable de enfermería de la organización, dice que ha visto “demostraciones increíbles de humanidad en medio de todo esto” y que provienen del personal de enfermería.

“Son las enfermeras quienes hacen seguimiento de estos pacientes, y además suelen atender a muchos más de los razonables en muchos casos”, afirma. “Siempre me siento increíblemente orgullosa de ver cómo las enfermeras de MSF siguen manteniendo su humanidad”.

El camino de Abdulrahman Arour hacia la enfermería comenzó en 2011, durante la guerra en Siria. “Con los bombardeos y la destrucción, fui testigo directo del sufrimiento de las personas, y eso me hizo querer formar parte de los equipos médicos para ayudarles y aliviar su dolor”, explica.

“Participé en el traslado de heridos, ayudé a rescatar personas atrapadas bajo los escombros, presté primeros auxilios y trasladé a los heridos al punto médico más cercano de la zona”, añade. Eso lo animó a matricularse en la Escuela de Enfermería de Alepo.

Hoy trabaja como enfermero en la unidad de quemados de Atmeh, en el noroeste de Siria, donde muchas personas siguen desplazadas y viven en campamentos sin calefacción ni electricidad. El combustible para cocinar o calentarse es de mala calidad y las familias viven hacinadas en tiendas de campaña.

“Todos estos factores han provocado numerosos casos de quemaduras, especialmente entre mujeres y niños”, explica. “Cuando un paciente con quemaduras llega al hospital, normalmente sufre varios problemas”.

Una quemadura puede causar problemas psicológicos y secuelas físicas, como deformaciones de la piel. En las secuelas de la guerra, Abdulrahman cuida a pacientes con quemaduras tras sus cirugías y durante todo el proceso de rehabilitación.

Como Abdulrahman, Djibril Ouedraogo eligió la enfermería para aliviar el sufrimiento. Su rostro se ilumina cuando habla de la profesión que eligió en su Burkina Faso natal.

“Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Salud Pública tenía claro que quería trabajar en el sector humanitario”, explica. “Apoyar la acción humanitaria ayuda a garantizar que las comunidades vulnerables tengan acceso a atención sanitaria”.

Nuestro supervisor de enfermería en Dédougou, en colaboración con el Ministerio de Salud, forma parte de un equipo que atiende tanto a jóvenes como a personas mayores.

“Tenemos muchas personas que han tenido que abandonar sus ciudades y que ahora están en Dédougou”, explica Djibril, en referencia a las sucesivas olas de conflicto armado desde 2022.

Algunas viven con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, difíciles de manejar para cualquier persona. “Son pacientes con los que debemos generar confianza y tranquilizar desde el primer momento del triaje”, dice.

“Una vez instalados fuera de la sala de tratamiento, organizamos apoyo en salud mental con un equipo especializado”, añade. “Después, en la consulta, el paciente se siente tranquilo y seguro para hablar con el enfermero”.

Susan Adingo es enfermera especializada en cuidados paliativos del Ministerio de Salud y trabaja con MSF para ofrecer atención a personas con enfermedades terminales o que limitan gravemente la vida.

En el Hospital de Referencia del Condado de Homa Bay, en Kenia, los cuidados paliativos están integrados para pacientes hospitalizados, a través de una clínica ambulatoria y también con atención domiciliaria. Los pacientes pueden padecer enfermedades renales, hepáticas, VIH avanzado, cáncer o recuperarse de un ictus.

“Siempre tuve una sensibilidad especial hacia las personas enfermas y necesitadas”, cuenta Susan. “Luego recibí el apoyo de mis padres cuando vieron mi interés por ayudar a los demás”.

“Tomamos la decisión juntos. Después ingresé en una Escuela de Enfermería. Y así comenzó mi camino”, añade.

En República Democrática del Congo, la responsable de actividades de enfermería Lidah Fikaoussou Felicite continúa construyendo su carrera profesional y humanitaria. Su trayectoria comenzó en Chad, aunque pudo haber sido muy distinta.

“Fue sugerencia de mi padre. Yo había empezado a estudiar Derecho en la universidad”, recuerda. “Pero después de aquella sugerencia decidí entrar en una Escuela de Enfermería y creo que fue la mejor sugerencia que mi padre me hizo jamás”.

Los enfrentamientos frecuentes entre grupos armados han agravado las necesidades de salud y supervivencia de la población en la zona de Mweso. Allí, Lidah forma parte de un equipo que apoya al Hospital General de Referencia de Mweso y a seis centros de salud junto al Ministerio de Salud.

“En mi opinión, las enfermeras merecen una gran admiración y reconocimiento”, dice. “Cuidamos de todos los pacientes que llegan al hospital, velamos por su bienestar y, a veces, no podemos evitar sentir su dolor”.

“En este trabajo sientes el peso de lo que puede estar sintiendo la otra persona, y esa es la realidad diaria de todas las enfermeras, aquí o en cualquier otro lugar del mundo”, añade. “Y especialmente en Mweso, donde las enfermeras forman parte de la población general”.

Los datos mundiales sobre enfermería muestran un enorme abismo entre países de bajos ingresos, como Afganistán o Burkina Faso, y países de altos ingresos, como Australia, Suiza o Estados Unidos.

En unos casos hay menos de 10 profesionales de enfermería por cada 10.000 habitantes; en otros, más de 100. Estas bajas cifras suelen reflejar obstáculos como menores oportunidades educativas, salarios más bajos y entornos laborales más duros.

La supervisora de equipos de enfermería Fatima Sadiqi ha desarrollado su carrera con resiliencia frente a esos desafíos. “Comencé a trabajar con MSF en 2014 como enfermera de urgencias”, explica durante un turno en el centro de nutrición terapéutica para pacientes hospitalizados del Hospital Boost, en Helmand, Afganistán.

“Desde entonces he crecido dentro de la organización, asumiendo más responsabilidades y desarrollando mis capacidades, lo que me llevó a mi puesto actual”, añade.

El Hospital Boost de Helmand es un importante centro de referencia para el sur de Afganistán. “Muchos pacientes llegan en estado muy crítico y requieren atención urgente y especializada”, explica Fatima.

“Nuestros desafíos incluyen una elevada carga de trabajo, pacientes críticos y recursos limitados”, señala. “Pero afrontamos estas dificultades gracias al trabajo en equipo, una buena comunicación y manteniendo la calma bajo presión”.

Cada vez es más difícil encontrar suficientes enfermeras para atender esa carga de pacientes. Desde 2022, las mujeres y niñas tienen prohibido asistir a la universidad, incluidos los estudios médicos y paramédicos, lo que les impide incorporarse como enfermeras tituladas al sistema sanitario.

Las emergencias humanitarias prolongadas también interrumpen la formación de enfermería y la incorporación de nuevos profesionales en todo el mundo. Escuelas cerradas, estudiantes desplazados o personas que apenas sobreviven: ese es el contexto en muchos lugares.

Muchas enfermeras tampoco pueden avanzar hacia especializaciones como anestesia o práctica avanzada. Quienes han huido como refugiadas, además, pueden no tener permiso para trabajar.

En todos sus proyectos, las enfermeras participan en procesos de formación continua, y la MSF Academy for Healthcare desarrolla programas prácticos de aprendizaje en el puesto de trabajo para auxiliares y personal de enfermería en varios países.

Pero nada puede sustituir los años de aprendizaje y desarrollo que normalmente aportarían los currículos nacionales.

“Parte de la satisfacción de ser enfermera es llegar a ser realmente buena en tu trabajo”, afirma Jean. “Quieren hacer muy bien su labor y cuidar a las personas de la mejor manera posible”.

Sin embargo, en un mundo altamente medicalizado, el trabajo y la contribución del personal de enfermería pueden pasar desapercibidos, pese a la gran cantidad de investigaciones que muestran la importancia de los cuidados enfermeros.

En parte, esto se ha relacionado con la infravaloración histórica de los cuidados asociados a las mujeres. Pero incluso en culturas donde la enfermería incluye a más hombres, las enfermeras siguen sin ser valoradas del mismo modo que los médicos u otras profesiones especializadas.

Jean añade que “los buenos cuidados de enfermería muchas veces no se notan”, especialmente los cuidados preventivos y el sufrimiento evitado gracias a ellos.

El juicio clínico y la capacidad de toma de decisiones de las enfermeras también pueden quedar eclipsados por otras contribuciones percibidas como más críticas en una crisis.

Para Lidah, “los mejores momentos son cuando intercambiamos ideas entre nosotros, el equipo de enfermería, y también con los médicos”. “A través de esas conversaciones queda claro que todos estamos ahí con el objetivo de mejorar la calidad de la atención”, explica.

En Homa Bay, Susan se siente empoderada cuando puede colaborar, pero también cuando puede defender a los pacientes.

Aunque gran parte del trabajo de las enfermeras no esté en el centro de atención, son aliadas esenciales para los pacientes y para sus compañeros sanitarios. También pueden desempeñar un papel clave en la construcción del futuro de la atención sanitaria, allí donde estén.