Las fuerzas israelíes siguen matando a personas en el sur de Líbano pese al alto el fuego
La organización también señaló que continúan las órdenes de evacuación, que provocan el desplazamiento forzoso de miles de personas, y que la destrucción total de hogares y aldeas no se ha detenido en las últimas semanas.
Los hospitales del sur del Líbano, donde los equipos de MSF trabajan con el Ministerio de Salud Pública para atender a pacientes, siguen recibiendo heridos a diario.
“Hemos atendido todo tipo de lesiones graves desde el inicio oficial del alto el fuego”, afirmó la doctora Thienminh Dinh, médica de urgencias de MSF que divide su jornada entre el hospital de Qana y el de Jabal Amel, en el distrito de Sour/Tiro.
En una familia atendida por los equipos médicos, un niño pequeño presentaba laceraciones faciales; su hermana de cuatro años sufría fracturas abiertas de cráneo, fracturas en las extremidades y hematomas en los pulmones. Su padre tenía varias lesiones y su madre quedó atrapada bajo los escombros.
Entre el 18 de abril y el 3 de mayo, 173 heridos ingresaron en el hospital de Jabal Amel. Otras 145 personas murieron en el hospital o durante el traslado.
A pocos kilómetros, los equipos de MSF observan una situación similar en dos hospitales del distrito de Nabatiyeh. Entre el 26 de abril y el 3 de mayo, esos centros atendieron a 65 pacientes heridos, incluidos dos que murieron después, y a 26 personas que llegaron sin vida.
Pese al apoyo de MSF, que incluye más capacidad de urgencias y traslados en ambulancia, los pacientes siguen llegando tarde o en estado crítico por la inseguridad y las largas distancias. En algunos casos, los traslados entre hospitales se complican por la falta de seguridad en las carreteras.
Además, los equipos médicos deben derivar pacientes por la escasez de material esencial, como bolsas de sangre. Jeremy Ristord, coordinador general de MSF en el Líbano, dijo que hace poco más de una semana dos heridos graves del hospital Najdeh Al-Shaabiyeh fueron trasladados por falta de sangre y murieron durante el trayecto.
Las elevadas necesidades obligan a los equipos médicos del sur del Líbano a trabajar hasta 36 horas seguidas. En ocasiones, también tienen que coordinar varias intervenciones quirúrgicas en un mismo paciente al mismo tiempo.
MSF está adaptando sus métodos de trabajo para seguir apoyando a unos equipos hospitalarios agotados tras más de dos meses de ataques continuos y un alto el fuego que no ha dado respiro. Sus trabajadores realizan turnos nocturnos en los hospitales de Qana, en Sour/Tiro, y Najdeh Al-Shaabiyeh, en Nabatiyeh.
“No confiamos en este alto el fuego, nos ha quitado toda la esperanza que nos quedaba”, afirmó Samia*, una mujer desplazada del sur que ahora vive en Barja, en el distrito de Chouf, a pocos kilómetros del río Litani.
Volvió a su casa tras anunciarse el alto el fuego y encontró que había sufrido graves daños. “Si ya no me encontraba bien antes del alto el fuego, ahora estoy cien veces peor”, aseguró.
Para responder a las crecientes necesidades de salud mental, los equipos de MSF en Nabatiyeh y el Sur están aumentando el número y la frecuencia de las clínicas móviles. Así llegan a comunidades más remotas y a familias que regresaron tras el anuncio del alto el fuego.
Una refugiada siria, que perdió ambas piernas por un ataque aéreo hace unas semanas, se despertó con la noticia de que su hijo de 8 años había muerto en otro bombardeo y de que su hija tenía perforaciones intestinales causadas por metralla, explicó la doctora Dinh.
“¿Cómo podemos esperar que una madre pueda hacer frente a esta realidad?”, planteó. Añadió que muchos pensaron que el alto el fuego anunciado hace tres semanas les traería alivio, pero que la situación fue otra.
“Tras más de dos meses de escalada, la situación se está volviendo más compleja, con patrones de violencia y daños cada vez mayores”, aseguró el coordinador general de MSF en el Líbano. “Sin protección significativa y sin acceso sin restricciones a la atención sanitaria, el desplazamiento forzado no ha aportado seguridad ni ha protegido a la población civil”.
*Nombre cambiado para proteger su identidad








