El conflicto en el estrecho de Ormuz amenaza los precios mundiales de los alimentos
Podría desatar una grave crisis mundial de precios de alimentos en los próximos seis a doce meses, advirtió el organismo de Naciones Unidas.
Por esa vía transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y un tercio del comercio de materias primas para fertilizantes y componentes electrónicos.
Ormuz quedó bloqueado por Irán tras el ataque lanzado por Estados Unidos e Israel contra ese país el 28 de febrero.
Para evitar ese escenario, la FAO considera urgentes medidas de emergencia, como establecer rutas comerciales alternativas, limitar las restricciones a las exportaciones, proteger los flujos humanitarios y crear reservas para absorber el alza de los costos de transporte.
Máximo Torero, economista jefe de la FAO, sostuvo en un comunicado que es momento de pensar cómo aumentar la capacidad de absorción de los países y fortalecer su resiliencia ante este cuello de botella.
Añadió que también hay que estudiar la respuesta de instituciones financieras internacionales, el sector privado, las agencias de la ONU y centros de investigación.
La agencia advirtió que el margen para actuar se está cerrando rápido. Las decisiones sobre fertilizantes, importaciones, financiación y cultivos que se tomen ahora determinarán si estalla esa crisis en los próximos seis a doce meses.
Las repercusiones ya son visibles. El índice de precios de los alimentos de la FAO subió por tercer mes consecutivo en abril, impulsado por la energía y las perturbaciones vinculadas con el conflicto en Oriente Medio.
Según la agencia, el impacto avanza en varias etapas: primero la energía, luego los fertilizantes y las semillas, después los rendimientos agrícolas, seguido por un alza de las materias primas y, finalmente, una aceleración de la inflación alimentaria.
Para mitigar esos efectos, la FAO recomienda usar rutas terrestres y marítimas alternativas, sobre todo a través del este de la península arábiga, el oeste de Arabia Saudita y el mar Rojo.
David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria, advirtió que esas rutas tienen capacidad limitada y que evitar restricciones a las exportaciones es clave.
Además, la agencia propuso corredores logísticos alternativos para evitar Ormuz, eximir de restricciones a la ayuda alimentaria y evitar limitaciones a la exportación de energía, fertilizantes e insumos.
También sugirió promover cultivos intercalados y orientar mejor los apoyos con registros digitales, en lugar de subvenciones generalizadas, para llegar con más eficacia a los hogares rurales vulnerables y a los pequeños agricultores, en particular en África.








