Publicada el: 5 de junio de 2026 :: 7:29 am

Testimonios sobre la violencia en los puntos de distribución de alimentos en Gaza

Testimonios sobre la violencia en los puntos de distribución de alimentos en Gaza

Saad Hussein, desplazado del sur de Rafah, afirmó que la destrucción de numerosas viviendas y la hambruna obligaron a su familia a marcharse y a acudir a puntos de distribución de ayuda gestionados por estadounidenses.

Dijo que no tenían comida suficiente, ropa limpia ni baños en condiciones, y que sobrevivían con lentejas de una cocina comunitaria. Según su relato, fueron al reparto de ayuda por necesidad de pan.

Hussein aseguró que en esos lugares no encontraron respeto ni dignidad, sino humillaciones, abusos, muertos y heridos. Sostuvo que el ejército israelí disparaba mientras los estadounidenses estaban presentes.

También explicó que, cuando alguien resultaba herido y la ambulancia aún no había llegado, él usaba su carro para trasladar a muertos y heridos a la Cruz Roja. Dijo que lo hizo en repetidas ocasiones.

Neama Awad, originaria de Rafah y desplazada desde Miraj, contó que su zona fue destruida y que la ocupación se acercó a su familia mientras disparaba contra sus hijos. Añadió que ella y su marido están enfermos y que solo quiere volver a casa.

Relató que salió a buscar pan porque no tenía dinero para transporte y que fue a un punto de ayuda de Al Tina tras oír que allí repartían comida. Según dijo, en su casa no había harina, alimentos ni apoyo.

Awad afirmó que obtuvo algo de harina, arroz, pasta, cebollas, patatas y carne, pero que en el punto de distribución les obligaban a sentarse en el suelo y luego a levantarse. También dijo que a veces les ordenaban marcharse de repente.

La mujer sostuvo que fue herida en la pierna en dos ocasiones, una de ellas por una explosión mientras caminaba. Agregó que les lanzaron gases lacrimógenos y que una mujer la ayudó a subir a un carro y le echó agua en la cara.

Awad describió el lugar como un espacio con disparos constantes, presencia del ejército israelí y vigilantes extranjeros. Aseguró que todavía sigue saliendo de casa para buscar comida, aunque el hambre la obligue a asumir el riesgo.



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